El monólogo de Marta García Aller

Marta García Aller, sobre la situación del decreto de la vivienda: "1 de octubre y Puigdemont con la llave de la gobernabilidad en sus manos"

La directora de La Brújula ha señalado que, como durante toda esta legislatura, todo depende de lo que decida la organización independentista que se reúne este jueves a las 21:00.

Marta García Aller

Madrid |

Déjame que te cuente cómo está celebrando Puigdemont el noveno aniversario del 1-O. El líder de Junts, lo sigue siendo, y del independentismo (aunque esto ya no lo es tanto) está decidiendo si apoya o no el decreto de vivienda del Gobierno.

Los que se manifiestan en la Puerta del Sol porque no se pueden independizar dependen del independentismo, del otro. Y Junts tiene que elegir qué es lo que más le conviene a Junts. O mejor dicho, lo que menos daño le hace. Si enfadar a los pequeños propietarios o a la calle. Si al Gobierno de España o a la burguesía catalana.

Todo depende de lo que decida Junts. En esta legislatura, no importa cuándo leas esto. Así empezó y así puede terminar.

Podemos confirmó ayer que hará lo que le pide el Sindicato de Inquilinas, o sea, votar que sí a los dos decretos. Pero con esto no basta. Porque la mayoría progresista no existe en el Congreso. Hace falta que algún partido de derechas, ya sea Junts o PNV, apoyen al Gobierno.

Y el PNV ha confirmado su apoyo al primer decreto aprobado en el Consejo de Ministros, pero rechaza el segundo, el que contemplaba la renovación automática de los alquileres y que desde que lo presentó Sumar estaba bastante claro que podría ser sacrificado en el altar del postureo progresista. Todo apunta a que va a estar en vigor apenas unas horas y mañana no saldrá. De hecho, si saliera, hay partes que resultarían incompatibles con el otro decreto, el que todavía tiene al Gobierno en vilo.

Entre tanto, el presidente del Gobierno trata de elevar la presión sobre los demás partidos, diciendo que la gente ha salido a la calle a exigir medidas y toca cumplir. Lo ha dicho en un mensaje de Instagram.

Claro, que esta idea del presidente de que hay para legislar sobre vivienda hace falta que la gente salga a la calle resulta un poco extraña. ¿Si no hubiera sido desahuciada Mari Carmen no hubiera hecho nada más? ¿Si no hubiera una acampada en Sol no se daría por aludido? No deja de tener su gracia que hoy sea 1 de octubre. Y Puigdemont con la llave de la gobernabilidad en sus manos.

1 de octubre y Puigdemont con la llave de la gobernabilidad en sus manos.

El reparto de Culpas por el cruce masivo en Ceuta

Pero la actualidad del día pasa una vez más por la Audiencia Nacional. La jueza Tardón sigue reconstruyendo qué pasó en Ceuta el 30 y 31 de julio y, sobre todo, quién sabía qué.

El exjefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, el primero en dimitir, ha confirmado a la jueza que avisó a su superior, el ya ex delegado del Gobierno y el último en dimitir. Gonzalo Sanz ha aportado además el móvil para demostrar que avisó del WhatsApp del CNI en el que informaba de la convocatoria masiva. Y no solo hubo un WhatsApp, también una conversación de 11 minutos entre el agente del CNI y el jefe de gabinete. Y la jueza quiere analizar el resto de los mensajes sobre el tema.

Y parece que esta vez el exjefe de gabinete prueba convincentes de su versión a la jueza y hay mucho más que un WhatsApp. De darlo por bueno la jefa, irá subiendo el escalafón de las responsabilidades de lo que pasó esos días. Que no solo fue el asalto a la integridad de España, también 141 muertos.

A todo esto, continúa el cruce de desmentidos entre el presidente de Ceuta y Moncloa. Moncloa está desmintiendo a Vivas, que dijo ayer que llamó diez veces a Moncloa sin que le hicieran caso, y Vivas desmiente a Moncloa, que insiste en que sus llamadas fueron atendidas pero que no fueron tantas ni estaba clara la magnitud de la amenaza. Moncloa, según El País, solo reconoce cuatro de las diez llamadas que dice Vivas.

Si no se ponen de acuerdo ni en el número de llamadas, van a ponerse de acuerdo en el número de migrantes

Si no se ponen de acuerdo ni en el número de llamadas, van a ponerse de acuerdo en el número de migrantes. El reparto de culpas y versiones va más rápido que el reparto de soluciones.