Marta García Aller resta importancia al plantón de Sánchez a Trump: "Al presidente de EEUU le importa un pimiento"
La directora de La Brújula ha puesto en evidencia la "función ornamental" que cumple en estos momentos la Asamblea General de la ONU que está teniendo lugar estos días en Nueva York y en la que el presidente del Gobierno trata de esquivar a su homólogo estadounidense.
Déjame que te cuente qué tiene Almería y qué el Museo Del Prado no. Bueno, muy poquitos. 913.036 hay aquí en Almería. Más de 12.000 hectáreas. En el Museo Del Prado hay apenas 13 en sus 8.000 cuadros. En Almería, sin embargo, los hay de todo tipo: lamuyos, italianos y picantes. California y guernica. Rojo, verde, tricolor. En Almería ya saben que estoy hablando de pimientos.
Hoy hacemos La Brújula desde Almería. Buenas tardes, Almería. Y los pimientos, tan importantes en la huerta almeriense (fueron el primer cultivo y el más importante ya), nos van a ayudar mucho a entender la actualidad de hoy.
Porque hoy a la Asamblea la ONU le pasa como al pimiento en el s XVI y XVII, que tenía una función más bien ornamental. Era conocido en la corte el pimiento, aparecía en los cuadros, pero era apenas un adorno. Eso es la ONU ahora.
Y eso es lo que está pasando en la asamblea de la ONU hoy en Nueva York. Con el orden mundial en llamas, con las instituciones internacionales desacreditadas, por un presidente de EEUU que no cree en ellas y que, por no creer, no cree en la realidad tampoco…
Esta semana los líderes mundiales se reúnen en la ONU sin que los discursos que allí se den y lo que diga un inoperante Consejo de Seguridad pinte eso, un pimiento. Son más importantes las reuniones bilaterales que se puedan dar los líderes, que los discursos y las resoluciones que salgan de un foro que, en otro tiempo, hubiera estado en el centro de las discusiones sobre las guerras, sobre el hambre y las injusticias, pero que ahora es solo un decorado por el que desfila el ego y los delirios de poder de los mandatarios. En cuyas manos estamos los demás.
Y la ONU no tiene autoridad jurídica y apenas moral tampoco. Apenas le queda ya legitimidad. Trump acaba de amenazar con aniquilar Irán al tiempo que presume de haber traído la paz al mundo. Y dice que Cuba caerá.
La ONU no tiene autoridad jurídica y apenas moral tampoco
A todo esto, la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ha acercado a saludar al presidente Sánchez. El encuentro ha sido breve, pero ha servido para que el presidente español le diga lo muy comprometido que está con la región a la sustituta de Maduro (y su Judas). El ex presidente Maduro, que sigue muy cerquita de la Asamblea de la ONU, detenido en una cárcel de Brooklyn.
Como ha sido un encuentro breve, es improbable que el presidente Sánchez haya podido preguntarle a Delcy Rodríguez si sabe algo de la procedencia de las joyas que su amigo el ex presidente Zapatero guardaba en una caja fuerte y que ya solo le quedan dos días para explicar la procedencia ante el juez Calama, que ayer se cansó de que le diera largas.
Ya que Sánchez ha dicho que cuenta con el apoyo de Zapatero para la campaña, lo suyo sería que el apoyo funcionara también al revés. Pero ahí es cuando la cosa se complica, porque Sánchez siempre se opuso a la operación de Trump en Venezuela y a Trump en general, pero ahora Delcy es amiga de Trump. Y Sánchez, no. Y todas las decisiones de Venezuela, incluidas las que tienen que ver con el petróleo en especial las que tienen que ver con el petróleo, ahora pasan por Trump.
El plantón de Sánchez a Trump
Entre tanto, Sánchez ha preferido mostrarse distante a Trump. En un claro esfuerzo por tener una no-foto con él. Porque en la ONU se cotizan las fotos que se hacen y las que se dejan de hacer. El presidente Trump ha invitado a Sánchez a una recepción que ofrece el estadounidense a los jefes de Estado y de Gobierno en la Asamblea. Y Sánchez le ha dado plantón a Trump.
Pero con la de cosas que están pasando hoy en la ONU, después de firmar un acuerdo con Groenlandia y Dinamarca, en vísperas de verse con socios históricos como los aliados del Golfo, Reino Unido y Japón, 48 horas antes de la llegada del presidente chino y puede que incluso haya una bilateral con la delegación iraní en Nueva York…
Pues en medio de todo eso te puedes imaginar lo que le está importando a Trump que Pedro Sánchez no vaya a su recepción. Pues eso. Efectivamente, un pimiento.
Una actualidad judicial cargada
Volvamos a la actualidad judicial, que viene hoy cargadita. Y la actualidad judicial pasa cada vez más, aunque no debería, por el Consejo de Ministros. Porque hoy el Gobierno ya le ha dicho al jurado popular del caso Begoña Gómez qué tiene que determinar cuando se juzgue a la esposa de Pedro Sánchez.
Ayer, el juez Juan Carlos Peinado dictó el auto de apertura de juicio oral contra la esposa de Pedro Sánchez por los delitos de tráfico de influencias y malversación. Esto significa que Begoña Gómez se va a sentar delante de un jurado popular, que decidirá si es o no culpable. Y puede que para entonces el presidente del Gobierno ya no sea Pedro Sánchez. Eso dependerá de cuándo se convoquen elecciones.
Entre tanto, el Gobierno ya va dejando dicho lo que tiene que salir de esa deliberación para que la deliberación sea justa.
El regreso de Puigdemont está cerca
También hay novedades en el Constitucional El regreso de Puigdemont está más cerca. Otra vez. Pero esta parece que es la definitiva.
Tribunal Constitucional ha dado este martes un paso determinante para permitir el regreso de Carles Puigdemont a España. La mayoría progresista del órgano de garantías ha intervenido en el pleno a favor de estimar el recurso de amparo de Jordi Turull. O sea, que el Supremo tendrá que aplicar la amnistía de forma total, también por el delito de malversación de causales públicos el 1-O.
Y el criterio sienta doctrina para el resto de recursos, entre ellos el de Puigdemont, que ni siquiera tendrá que esperar a que se resuelva el suyo. Y va despejándose su regreso a España tras su huida en 2017.
Es de suponer que esta vez, cuando los tribunales le den la razón, Puigdemont esta vez no dirá que la justicia española está comprada. Y que los tribunales le persiguen. Y todo aquello con lo que tanta tabarra han dado los líderes del procés en la última década.
Puigdemont esta vez no dirá que la justicia española está comprada
Lo que sí ha cambiado en este tiempo es lo mucho que sorprendentemente, va pareciéndose a Puigdemont el discurso del Gobierno de España. Solo son justos los tribunales cuando les dan la razón. En eso también son clavaditos a Trump. El respeto a la separación de poderes les importa… un pimiento.