Marta García Aller reacciona a la amnistía de Puigdemont: "El sistema al que criticaba ha demostrado ser tan garantista que se puede volver de rositas"
La directora de La Brújula ha analizado el momento en el que se ha producido la decisión del Tribunal Constitucional, cuando la mayor parte de la población está más pendiente de las elecciones y el precio de la vivienda que del regreso del líder independentista.
Déjame que te cuente cuando Sánchez prometió que traería de vuelta a Puigdemont. Fue en 2019, cuando ya era presidente. A falta de cuatro días para las elecciones generales del 10-N, que el PSOE ganó con 120 escaños y del que salió un Gobierno de coalición con Podemos. Sánchez publicó un tuit en el que aseguraba que "nadie está por encima de la ley" en referencia a la huida del expresident catalán fugado en Bélgica y que a partir de hoy ya puede volver a España sin riesgo de ser detenido.
Hace siete años, Sánchez todavía llamaba a Puigdemont "un prófugo de la Justicia". Y decía que trabajaría "para que el sistema judicial español, con todas sus garantías, pueda juzgarlo", escribió. Era cuando creía que la amnistía era inconstitucional. Hoy el presidente Sánchez celebraba en Moncloa que Puigdemont pueda volver a España.
No cuenta como promesa cumplida, lo de traer a Puigdemont a España. Que no es lo mismo traerlo a rendir cuentas ante la justicia que vuelva presumiendo de haberla derrotado. Y ahora Puigdemont, el casero de la última legislatura de Sánchez, el que le abrió la puerta de la gobernabilidad tras el 23J, va a poder volver a España justo a tiempo de echar el cierre a la legislatura en plena precampaña.
No cuenta como promesa cumplida, lo de traer a Puigdemont a España
Era más fácil cargar contra los jueces cuando le perseguían que cuando retiran todas las medidas cautelares contra él. El sistema al que criticaba ha demostrado ser tan garantista que se puede volver de rositas. Su comparecencia de hoy para anunciar el regreso no tiene épica, ni siquiera sintoniza con los problemas de la campaña a la que se puede incorporar más como anacronismo que como baluarte.
Hace nueve años que el ex president se escapó y, si se anima a volver, lo hará a una España que no le está haciendo tanto caso como desearía. Más pendiente de la campaña electoral que de él. Y viendo lo mal que le va a Junts en las encuestas, a este paso la vuelta de Puigdemont puede que movilice más votantes de PP y Vox que del propio Junts.
Y las calles de Barcelona se llenan de protestas pero no para aplaudir a Puigdemont, sino para cargar contra su partido por tirar los decretos de vivienda. Porque esta convocatoria electoral para el 29N se precipitó cuando los de Puigdemont votaron en contra del decreto de la vivienda, y está por ver cómo afecta eso ahora a sus intereses electorales.
De momento, los de Junts equiparan al PP y al PSOE. Dicen que las dos formaciones son igual de nocivas para Cataluña. Dice que se opondrá tanto a investir a Feijóo como a Sánchez. Claro, que a Sánchez ya le invistieron en el 23. A cambio de la amnistía que le llega justo ahora que se acaban de disolver las Cortes.
Claro, que los votantes que le quedan a Junts (de capa caída en las encuestas) pueden preguntarse, de qué sirve votar a Junts en una campaña tan polarizada si no sirve ni para parar al eje PP-Vox ni para parar a Sánchez. Junts no quiere ser visto ni como el facilitador del Gobierno de Sánchez ni como el que ha precipitado su final votando que no a los decretos leyes de vivienda. Pero es las dos cosas. La derecha no le perdona que invistiera a Sánchez y la izquierda que lo dejara caer.
Así que, por más que Sánchez quiera presumir de normalidad, esto ahora no le viene bien.
Y, a Junts, ya veremos. En estos 9 años que Puigdemont lleva fuera de España seguro que ha fantaseado mucho con ser el centro de atención, el mártir oprimido, y llega, sin embargo, en un momento en que la preocupación de la gente ya no es si Cataluña se independiza o no, sino que con estos precios no hay quien se independice.
Sánchez carga contra el Parlamento
Merece la pena escuchar esto otro que ha dicho hoy el presidente Sánchez en su rueda de prensa desde Moncloa. Para justificar la aprobación del decreto ley de vivienda, el presidente del Gobierno ha cargado en varias ocasiones este martes contra el Congreso por tumbar sus leyes. O sea, carga contra el Parlamento al que no supo convencer de su mayoría. Dice el presidente, con las cortes disueltas, que el Parlamento da la espalda a la ciudadanía.
La calle solo se escucha cuando le da a uno la razón
Sánchez ha justificado la decisión en que "las circunstancias no han cambiado" y ha invocado el "apoyo transversal" que, según "muchos estudios demoscópicos". Suponemos que no se refiere a las encuestas que dan más de 200 diputados a Vox y PP. Ni a las que daban el rechazo mayoritario a la amnistía. La calle solo se escucha cuando le da a uno la razón. Hay que ver, cómo recuerda este Sánchez a aquel Puigdemont.