Marta García Aller explica la "nueva idea de trifachito" de Sánchez: "O gente o buitres, no es un mal marco para una campaña electoral"
La directora de La Brújula ha recordado la foto del trifachito de 2019 que sirvió de excusa para que Sánchez convocara elecciones, una fórmula que puede repetir para adelantar los comicios a este noviembre.
Déjame que te cuente por qué lo sucedido hoy en el Congreso me recuerda tanto a la foto de Colón, la famosa foto de Colón de febrero del 19, justo antes de que Sánchez convocara elecciones por primera vez.
Aquella manifestación de Colón, que reunió a PP, Vox y Cs, marcó un antes y un después. Sánchez llevaba un año en Moncloa. Y Albert Rivera aún fantaseaba con el sorpasso al PP. Y el Gobierno pasaba por un mal momento con el escándalo del relator, cuando se hizo una convocatoria de manifestación en defensa de la unidad de España en la Plaza de Colón.
La marcha terminó uniendo por primera vez a Albert Rivera con Pablo Casado y Santiago Abascal bajo la bandera de España de Colón. Abascal y Rivera nunca se habían hecho una foto juntos. Y la izquierda aprovechó al vuelo aquella foto para acuñar lo del "tripartito de derechas". Y Sánchez le dio la vuelta a la adversidad. La caricatura del ‘trifachito’ aceleró la convocatoria electoral para frenar fuga de votantes de centro izquierda que se iban del PSOE a Cs.
La foto de la vergüenza, decía el PSOE, justo antes de convocar elecciones. ¿Y quién lo decía? Era el entonces secretario de Organización, José Luis Ábalos, hoy en prisión, el que hablaba de tender puentes. No deja de ser curioso ahora, visto con la perspectiva del muro, lo de tender puentes. Cómo pasa el tiempo… a la sombra.
Una nueva idea del trifachito
Bueno, pues ahora que el Gobierno acaba de perder la votación de sus decretos leyes de vivienda, con los votos en contra de PP-Vox y Junts, vuelve a estar vigente la idea del trifachito. Solo que el tercero en discordia es Junts, que hasta ahora el Gobierno tenía por socio, por más que lleve toda la legislatura dejándole caer leyes.
El desahucio de Maricarmen ha cambiado la conversación. Y la derrota para sacar adelante el decreto, que es el reflejo de una minoría parlamentaria, es también el cambio de tercio.
El Gobierno ha pasado el día en el Congreso repitiendo la idea de que "o gente o buitres", o buenos o malos, que no es un mal marco para plantear una campaña electoral, sobre todo si el asunto de la vivienda, con la calle enardecida por las protestas del Sindicato de Inquilinas, pasa de reprocharle su inacción de los últimos 8 años a aplaudirle su intento fallido de los últimos seis días.
Al Gobierno, claro, le viene mejor una campaña electoral en la que el tema sea la crisis de vivienda que no la de Ceuta. Mejor hablar de Maricarmen que de Leire Díez. Mejor una campaña sobre los fondos buitre que los fondos reservados. El presidente Sánchez valorará este fin de semana si el lunes convoca elecciones, es decir, si Maricarmen es la foto de Colón.
Le viene mejor una campaña electoral en la que el tema sea la crisis de vivienda que no la de Ceuta
Cómo están las encuestas
Tiempo tendremos de hablar esta tarde de mucho más que del posible adelanto electoral, pero hasta el lunes va a ser el runrún. Y ya que va a ser el tema del fin de semana, lo analizaremos a fondo. ¿Qué dicen las encuestas de intención de voto? ¿A quién beneficia más el debate de la vivienda?
Hoy la encuesta de 40db que publica El País, calcula que más de dos tercios de la sociedad abogan por medidas para frenar los precios, aunque sea a costa del casero, y eso trasciende etiquetas de izquierda y derecha. Más del 55% de los votantes del PP y Vox, según esta encuesta, también lo apoyarían. Datos que sin duda valorará el presidente Sánchez en sus dos días de reflexión para ver si convoca o no elecciones.
De anunciarlo el lunes, la fecha de ir a votar sería el 29 de noviembre. Todavía es solo una posibilidad. Una que depende en buena medida de cómo vaya la movilización en la calle. Hoy Sánchez ha perdido en el Congreso, pero si gana la calle y, sobre todo, la idea de que las elecciones solo dejan elegir entre él o los buitres, convocar ahora puede serle el menos malo de los momentos por venir.
O la gente o los buitres, lo resume la ministra de vivienda de Isabel Rodríguez. Suena a marketing electoral, pero es también el epitafio de una legislatura. Si los buitres son mayoría, es que la mayoría progresista nunca existió. Puede transformar de manera oportunista (y audaz) la adversidad de la derrota en una oportunidad electoral. Cinco días tardó Sánchez desde de la foto de Colón en convocar elecciones. Vio el momento y lo aprovechó.
Sánchez es muy del Manual de Resistencia, de aguantar hasta el final. Pero aguantar hasta el final pasa por aprovechar las oportunidades que le permiten seguir perpetuándose. Y si ve que este fin de semana el caldo de cultivo le resulta propicio para cambiar la conversación pública.
La oposición no se opone
A la oposición, que lleva toda la legislatura pidiendo adelanto electoral, celebra el runrún de que Sánchez pueda ahora convocar elecciones, pero aunque no lo reconozca, le pilla un poco a contrapié que sea con el tema de vivienda de fondo. No tan a contrapié como a la izquierda del PSOE, que por no tener no tiene ni partido todavía con el que presentarse. Hasta el propio Gabriel Rufián se preguntaba hoy a la salida del Congreso que a quién va a votar alguien de izquierdas que no quiera votar al PSOE.
Nunca ha quedado tan claro como hoy, con Junts tirando el decreto Maricarmen, que aquellos a los que el Gobierno llama socios son incompatibles entre sí.
Y eso que la legislatura empezaba presumiendo de muro de convivencia y tolerancia. Pues aquel muro antifascista, que incluía a los de Puigdemont, resulta ahora que es el Congreso en el que gobiernan los fondos buitre. Son mayoría. Y mientras Sánchez pasará el fin de semana deshojando la margarita electoral en Moncloa, en la calle el Sindicato de Inquilinas mantiene las movilizaciones por la vivienda.
Y está por ver si el presidente Sánchez consigue darle la vuelta también a las pancartas. Esta misma semana, tanto en Sol como en Barcelona, los manifestantes acusaban al presidente del Gobierno de inacción y de desahuciador. Después de la derrota hoy en el Congreso, sin embargo, espera haberse ganado el favor de la calle, que ha pasado a centrar su crítica contra Junts y las derechas.
Las manifestaciones del fin de semana tienen cada vez más pinta de convertirse en el primer acto de la campaña electoral. Cuanto más masiva sea la movilización, más probable será que el presidente decida convocar elecciones para el 29 de noviembre.
El lunes saldremos de dudas.