MONÓLOGO MARTA GARCÍA ALLER

Marta García Aller evalúa el pacto PP-Vox para el Senado: "¿Qué ha pasado con el mensaje del voto útil de Feijóo?"

La directora de La Brújula ha analizado cómo el crecimiento de la formación dirigida por Santiago Abascal en las encuestas ha estrechado el margen de actuación de los populares, que hace meses se negaban a aceptar un gobierno de coalición.

Marta García Aller

Madrid |

Déjame que te cuente una conversación que oí este fin de semana en un bar de Granada a dos señores que estaban tomando un café en la barra y comentando la campaña electoral. Tendrían esa edad indeterminada de la gente que a la que la vida no ha tratado bien, que puede ser entre los 60 y los 85 años. Ambos comentaban a quién votar. O más bien a quién no.

Debían de haber leído la portada de El País, que andaba por ahí con manchas de grasa en la barra, con la entrevista al presidente Sánchez, que decía que "un Gobierno de PP con Vox es retroceder 40 o 50 años". No tenían pinta de haber ido a ver a Pedro Sánchez al mítin que había dado el sábado en su ciudad, no parecían muy partidarios.

"Dicen", le dijo uno al otro, "que si ganan PP y Vox vamos a retroceder 40 años…. Pues yo vivía mejor hace 40 años…" El otro asentía, mostrando su acuerdo: "Hace 40 años los alquileres eran más bajos y los sueldos más altos". Y ellos más jóvenes. Es el ejemplo perfecto de cómo a veces los eslóganes de campaña que los partidos piensan que dicen una cosa y luego los ciudadanos lo interpretan por el lado contrario. Es el riesgo de que la campaña salga por la culata.

Lo que el presidente Sánchez quería transmitir con este titular era miedo al retroceso en los derechos sociales. Y lo que no sé si cuántos ciudadanos, pero, al menos, estos dos granadinos interpretaron fue que ahora el coste de la vida está imposible, y que hace 40 años vivían mejor. Hay que tener mucho cuidado con los mensajes de campaña. Porque los partidos tejen sus estrategias, pero a veces los votantes son muy suyos.

Un pacto PP-Vox para el Senado

Hoy Miguel Tellado, secretario general del PP, ha presentado con orgullo el pacto de PP con Vox en el Senado. Un acuerdo de colaboración para frenar a la ultraizquierda. Un mensaje claro. Y contundente. Lo mejor para España, ha dicho el PP. ¿Pero, es ese acuerdo bueno para el PP?

Pues depende. El PP y Vox han llegado a un acuerdo para unir fuerzas en las elecciones del 29 de noviembre al Senado con renuncias a presentarse en algunas circunscripciones. El PP no se presentará en Guipúzcoa, Girona y Tarragona, mientras que Vox, deja de presentarse en seis. El objetivo de ambos partidos es que el bloque de la derecha conserve la mayoría absoluta frente a la coalición del PSOE y Frente Amplio en la Cámara Alta.

Sin embargo, en ese unir fuerzas no todos parten del mismo sitio. El PP logró mayoría absoluta en el Senado en las elecciones de 2023. Los de Feijóo sacaron 143 escaños, una cifra que sobrepasa claramente el umbral de la mayoría absoluta, que está en 133. Y Vox, ninguno. Solo los de la designación autonómica.

Y si el mensaje central de la campaña es que PP y Vox unen fuerzas para echar a Sánchez, ¿qué ha pasado con el mensaje del voto útil? Una vez que PP reconoce que pactará con Vox la idea del voto útil desaparece. Igual que desaparecieron aquellas afirmaciones que una vez hizo Tellado en Onda Cero cuando le dijo a Alsina que no habría Gobierno de coalición con Vox.

Esto decía Tellado en Más de Uno en 2025. Desde entonces, Vox no ha hecho más que subir en las encuestas. Y todas dicen que Abascal gana peso y estrecha el margen a Feijóo.

La última encuesta de La Razón, elaborada por NC Report, dice que el PP y Vox sumarían el 51% del voto, entre 205 y 209 escaños. Pero el PP perdería 175.000 votos. Y Vox, en cambio, añade más de millón y medio de votantes. El doble de escaños de los que sacó en el 23, cuando el PP apelaba al voto útil. Para el PSOE, el pacto del PP con Vox es el pasado. Para el PP, el futuro.

Seis buques en aguas de Ceuta

Volvamos a hablar de Ceuta. Nunca hemos dejado de hacerlo. Y si sigue muy presente en la campaña electoral es porque la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, sigue investigando qué pasó en Ceuta el 30 y 31 de julio. Quién sabía qué y quién está detrás de las muertes de más de un centenar personas. Y hoy el inspector jefe de la Policía Nacional y el jefe de Operaciones de la Guardia Civil en Ceuta han testificado varias novedades.

El teniente coronel Miguel Lobo ha declarado que la noche anterior vio "seis barcos marroquíes en la zona límite del mar territorial". Han precisado ante la jueza encargada de investigar la entrada masiva de inmigrantes el 30 y 31 de julio que eran "dos interceptoras, dos patrulleros y dos barcos pequeños".

A la confirmación de barcos marroquíes en la zona se suma la declaración de que ambos mandos, policía y Guardia Civil, se enfrentaron en la frontera la mañana del 30 por la decisión de qué hacer con la valla. El mando de la Guardia Civil se negó a cerrarla para evitar muertes de los miles de migrantes marroquíes que estaban llegando a la zona y saltando al agua para entrar en Ceuta.

En lo que todos coinciden, Policía y Guardia Civil, es en los pocos medios que tenían. El jefe de Seguridad Ciudadana contaba con "20 o 25 hombres". El teniente coronel tenía a 10 o 12 a su mando en la zona de la frontera. Y estiman que entraban entre 2.500 y 5.000 cada hora. Nadie les avisó de que había una convocatoria masiva. Pero había seis barcos marroquíes en la zona.

La jueza investiga quién organizó la entrada masiva, pero también las medidas que se adoptaron para evitarla. Aquel día 30 de julio, murieron, al menos, 83 personas tratando de llegar a nado a Ceuta. ¿Y cuántos muertos más habría habido si las puertas hubieran permanecido cerradas? ¿Quiénes son los responsables de esas muertes, de las que Marruecos se ha desentendido? ¿Y por qué Marruecos, socio leal, según el Gobierno, desplegó seis buques frente a Ceuta la noche antes de la entrada masiva pero a este lado de la frontera nadie sabía nada? Estaría bien ir a votar el 29N conociendo las respuestas.