Andrés Trapiello presenta 'De todo tiene', su nuevo diario de 2011 reescrito desde su perspectiva actual
El escritor publica el volumen número 25 de sus diarios, y reflexiona sobre literatura, memoria, política y el desencanto generacional.
Andrés Trapiello ha regresado a La Brújula de Onda Cero para conversar con Rafa Latorre sobre 'De todo tiene', la nueva entrega de su monumental diario 'Salón de los pasos perdidos'. En una charla que transita entre la literatura y la política, el escritor leonés repasa el proceso creativo de una obra que combina memoria y reescritura, reivindica el valor de la edición como parte esencial del libro y ofrece una mirada crítica sobre episodios recientes como el 15M o el legado político de José Luis Rodríguez Zapatero.
Un proyecto literario y familiar
Trapiello sitúa este volumen en una doble dimensión temporal: los hechos corresponden a 2011, pero el texto ha sido revisado y trabajado en la actualidad. El autor reconoce esa dualidad: "La persona es la misma, pero no es la misma", explica, aludiendo a la inevitable transformación del paso del tiempo.
El escritor subraya además el carácter artesanal del proyecto, que desde el volumen 24 se edita en el entorno familiar. "Es una aventura familiar", afirma, en la que participan su mujer y sus hijos, y donde el cuidado tipográfico juega un papel esencial. No es casual: Trapiello recuerda que se formó como tipógrafo y reivindica la materialidad del libro como experiencia estética.
Entre el diario y la novela
Aunque formalmente se presenta como un diario, Trapiello asume que su obra desborda las categorías tradicionales. Su objetivo, admite, es claro: seducir al lector. "Todo escritor en el fondo lleva un Sherezade dentro", señala, en referencia a esa necesidad de mantener la atención hasta el final.
El autor reconoce también una cierta frustración con la novela clásica, especialmente la del siglo XIX, a la que admira profundamente. Sin embargo, encontró en su propia vida —"modesta, pero mía"— el material narrativo suficiente. "No hay vidas malas o buenas, sino vidas bien o mal contadas", resume.
Crítica política y memoria cultural
En el terreno político, Trapiello se muestra especialmente duro con el movimiento 15M, al que considera fallido desde su origen. Recuerda la impresión que le causó visitar la Puerta del Sol durante aquellas protestas y contrapone esa imagen con otros espacios políticos de la época.
El escritor también revisa el zapaterismo, al que inicialmente miró con expectativa. Sin embargo, critica el incumplimiento de promesas culturales como la conmemoración del Quijote en 2005, que, según él, quedó en nada. Para Trapiello, estos gestos evidencian una desconexión entre política y cultura.
La identidad tras las iniciales
Uno de los rasgos más reconocibles de sus diarios es el uso de iniciales para ocultar identidades. Trapiello resta importancia a ese juego y defiende que lo relevante no es el nombre, sino lo narrado. Según explica, incluso cuando revela la identidad real, esta puede carecer de significado para el lector. "Las X dentro de 100 años, todas calvas", afirma, relativizando el interés por descifrar esos enigmas.