LA BRÚJULA

Alberto Aparici defiende en La Brújula una filosofía más modesta y útil: "No hay nada general"

El divulgador y físico Alberto Aparici pasó por los micrófonos de La Brújula con Rafa Latorre para desgranar la visión de la filósofa de la ciencia Nancy Cartwright, premio Fronteras del Conocimiento en Humanidades, y reivindicar una manera más concreta de entender la evidencia científica y su aplicación a la vida real.

ondacero.es

Madrid |

En una conversación tan divulgativa como reflexiva, el divulgador Alberto Aparici aprovechó su paso por La Brújula para acercar a la audiencia la obra de Nancy Cartwright, una de las premiadas en los Fronteras del Conocimiento.

A través de sus explicaciones, el físico dibujó el retrato de una pensadora que cuestiona las grandes generalizaciones y reclama una ciencia atenta a los detalles, a los contextos y a las limitaciones reales de cada problema. Su enfoque, resumió, no renuncia a la teoría, pero sí desconfía de las respuestas demasiado amplias cuando la realidad exige precisión.

Cartwright, una mirada provocadora

Aparici explicó que la conversación con Cartwright le resultó especialmente sugerente por su forma de cuestionar las grandes generalizaciones en ciencia. La premiada, según relató, defiende que no siempre es posible extraer conclusiones universales a partir de experimentos muy concretos, sobre todo en campos como las ciencias sociales.

En ese sentido, el divulgador resumió la idea central con una frase de la propia filósofa: "Me preocupa el hecho de que busquemos afirmaciones muy generales, cuando en realidad no existe tal cosa. No hay nada general".

La ciencia y los detalles

Uno de los ejes de la entrevista fue la relación entre teoría y experimento. Aparici explicó que Cartwright rompe con la visión clásica que presenta la teoría como una gran abstracción válida para todos los casos, y en su lugar propone una lectura más matizada, donde cada experimento responde a condicionantes muy concretos.

Para ilustrarlo, puso un ejemplo sencillo: el investigador puede pensar en medir una temperatura, pero el experimental sabe que trabaja con un termómetro limitado, con una serie de condiciones técnicas y prácticas que alteran por completo el marco ideal de la teoría.

Filosofía para el uso

El físico resumió esa forma de pensar con una expresión muy gráfica: "Filosofía para el uso". Según explicó, Cartwright propone centrarse en el problema concreto que se quiere resolver, con todos sus detalles e idiosincrasias, antes que perseguir grandes respuestas abstractas que quizá no existan.

En la entrevista, la propia filósofa ejemplificó esa idea con el debate sobre las mascarillas: "¿Funcionan las mascarillas cuando cualquier respuesta que demos a esa pregunta es un error?" Para Cartwright, preguntas tan amplias pueden ser engañosas, mientras que otras más precisas sí permiten respuestas útiles.

Evidencia y política pública

Aparici también subrayó la aportación de Cartwright al análisis de políticas basadas en la evidencia. Según explicó, su valor está en recordar que antes de aplicar una medida hay que comprobar si la evidencia realmente encaja con el caso concreto y con sus variables relevantes.

El divulgador ilustró esa idea con un programa de protección de la infancia, donde la clave no estaba solo en detectar problemas como el alcoholismo, sino en entender toda la estructura familiar para saber qué factores podían compensar o mitigar el daño.

Una lección de modestia

Más allá de la teoría, Aparici insistió en que la principal enseñanza de Cartwright es la modestia intelectual. La ciencia, dijo en esencia, puede ofrecer estrategias útiles y bien fundamentadas, pero no garantías absolutas.

En una de las reflexiones más destacadas de la entrevista, la propia filósofa apuntó que una estrategia basada en la evidencia puede ser la mejor opción disponible, aunque eso no significa que asegure el éxito. Esa honestidad, defendió Aparici, es preferible a presentar como certeza lo que en realidad solo es probabilidad.