NUEVA ZELANDA SALVAJE

Te Wahipounamu, el territorio más salvaje de Nueva Zelanda entre fiordos, glaciares y montañas

Te Wahipounamu, en el extremo suroeste de la isla Sur de Nueva Zelanda, es una de las grandes regiones naturales del país. Conocida en lengua maorí como el País de la Piedra Verde, ocupa la vertiente occidental de los Alpes del Sur y conserva algunos de los paisajes más espectaculares y menos alterados del planeta. La recorremos con Ángel Martínez Bermejo.

Ángel Martínez Bermejo

Madrid |

Te Wahipounamu es el nombre local, en maorí, de una inmensa extensión natural en el extremo suroeste de la isla Sur” y puede traducirse como “el País de la Piedra Verde”, una referencia a la nefrita o jade que los maoríes buscaban en esta región. Así introduce Ángel Martínez Bermejo el recorrido por esta región protegida casi virgen, casi intacta, porque los maoríes nunca llegaron a establecerse en ella. En Te Wahipounamu se encuentran “las montañas más altas, los glaciares más largos, los fiordos más profundos, los ríos más encajonados entre precipicios, los bosques menos alterados”, describe Bermejo. Además, existen amplias áreas reservadas a montañeros expertos y otras que permanecen cerradas al acceso humano para favorecer la conservación de la flora y la fauna. La región forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su valor natural y por conservar ejemplos de biota cuya historia se remonta a Gondwana.

La naturaleza salvaje de Nueva Zelanda | Pexels

Queenstown, puerta de entrada al País de la Piedra Verde

Uno de los principales puntos de partida para explorar la región es Queenstown, situada junto al lago Wakatipu y las montañas The Remarkables. Martínez Bermejo recuerda que se trata de la capital neozelandesa del turismo de aventura, donde es posible practicar actividades vinculadas a la naturaleza y la adrenalina, rodeadas de un paisaje de gran belleza.

Queenstown, Nueva Zelanda | Unsplash

Doubtful Sound, el Fiordo de la Duda

Entre las experiencias recomendadas destaca la visita a Doubtful Sound, conocido como el Fiordo de la Duda. El nombre procede de las dudas que tuvo el capitán Cook cuando llegó a su entrada y decidió no adentrarse en él. Martínez Bermejo señala que el primer navegante que sí lo hizo fue el mallorquín Felipe Bauzá, cartógrafo de la expedición de Malaspina. Por ello, en la zona existen topónimos españoles como Punta del Péndulo, isla Bauzá, Punta Malaspina y Punta Febrero. Sobre la experiencia, relata: “En un momento el capitán para los motores y el silencio absoluto se hace dueño del lugar”. También destaca que durante la navegación “decenas de delfines acompañan al barco”.

Nueva Zelanda presume de fiordos | Unsplash

Sobrevolar el glaciar Franz Josef

La segunda propuesta conduce al Parque Nacional Westland, donde se localizan glaciares, lagos, cascadas, ríos y bosques en la ladera occidental de los Alpes neozelandeses. Allí, Martínez Bermejo realizó una excursión en helicóptero sobre el glaciar Franz Josef. “Atravesamos la capa baja de nubes y empezamos a volar por encima, sobre un luminoso y brillante espectáculo de glaciares y montañas nevadas”, explica. El recorrido permitió observar de cerca el río de hielo y finalizar con un aterrizaje sobre el propio glaciar, rodeado de cumbres y por encima de un extenso mar de nubes.

Explorar en helicóptero el glaciar Franz Josef es una experiencia muy recomendable | Unsplash

Escucha el audio completo de este reportaje de Ángel Martínez Bermejo para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00 horas, presentado por Carles Lamelo.