Al llegar desde Ávila al Valle del Jerte, el mirador de la parte alta ofrece “una de las vistas más bonitas de este país”, con laderas cubiertas de robles, castaños y una inmensa sucesión de cerezos plantados en bancales. En la parte baja, junto al río Jerte, se enlazan Tornavacas, Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, poblaciones que conforman una estampa que Uceta califica de “casi idílica”.
Domínguez Uceta recuerda que las cerezas del Jerte han sido incluso mencionadas en canciones, como la de Pablo Guerrero, donde el artista evocaba “cerezas de los Valles del Jerte”. Añade que, aunque la floración primaveral es célebre, el otoño ofrece un paisaje “cruzado por los cursos de agua y sembrado de agradables piscinas y pozas”.
La llegada al valle es sencilla desde varios puntos de la Península. Con buenas carreteras y servicios, el visitante descubre un entorno que no se parece a ningún otro: “en sus laderas crece un millón de cerezos que han convertido el valle en la capital española de las cerezas”. Entre las poblaciones destacan Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, con casas tradicionales de entramado de madera, piedra y adobe.
El Valle del Jerte puede recorrerse en un fin de semana largo, disfrutando de bosques, frutales y riberas. Las Hospederías de Extremadura facilitan ese viaje: desde la del Jerte, “un edificio moderno perfectamente integrado en el pueblo”, hasta las de Monfragüe, la Sierra de Gata, Alcántara o Las Hurdes.
Además de pasar por Plasencia, Domínguez Uceta recomienda acceder desde La Vera y el valle del Tiétar, atravesando Garganta la Olla y Piornal, el pueblo más alto de Extremadura. Quienes dispongan de más tiempo pueden enlazar con el Valle del Ambroz por el puerto de Honduras, “32 km de curvas” que abren panoramas “espectaculares, salvajes y muy agrestes”.
Escucha el audio completo de este reportaje de Enrique Domínguez Uceta para Gente Viajera, el programa de viajes de Onda Cero emitido sábados y domingos de 12:00 a 14:00 horas, presentado por Carles Lamelo.