Orihuela |
Domínguez Uceta asocia Orihuela, por encima de todo, al poeta Miguel Hernández, a quien define como “seguramente el más grande entre los poetas españoles del siglo XX”. Recuerda que murió con 31 años, que no tuvo formación literaria, que sufrió la guerra, la persecución y la cárcel, y que su sensibilidad se afinó en los paisajes que rodeaban la ciudad, donde llevaba a pastar las cabras. El colaborador describe el entorno como un paisaje de oasis, dentro del territorio de la Vega Baja del Segura: huertas, cultivos, montañas agudas, el río y la peña donde se levantó el castillo.
Orihuela aparece en el recorrido como una ciudad mediterránea, con mezcla de ciudad árabe y espíritu barroco. Domínguez Uceta señala la ubicación, la estructura urbana, el castillo, la muralla árabe y la presencia de antiguas mezquitas bajo muchas iglesias. También destaca el Museo de la Muralla, donde se conservan restos de la antigua muralla almohade de los siglos XII y XIII y los baños árabes junto al río. Sobre el palmeral, recuerda que las palmeras fueron traídas por los árabes junto a su manera de vivir, habitar y aprovechar el territorio.
Tras la etapa árabe, el recorrido avanza hacia los templos cristianos, con elementos góticos, renacentistas y barrocos. La iglesia del Salvador y la catedral aparecen como ejemplos de esa riqueza decorativa, junto a un claustro abierto a la calle por dos lados.
Domínguez Uceta subraya también las plazas arboladas de Orihuela, como la del Marqués de Rafal, la del Carmen, la de la Salud o la Glorieta Gabriel Miró. A ellas suma edificios como el Palacio de Rubalcava, el Palacio Episcopal, el Casino, el Teatro Circo y el Colegio Diocesano Santo Domingo, conocido como: “El Escorial de Levante”. De este conjunto monumental afirma: “una joya absoluta”
La visita a la casa de Miguel Hernández es una parada central del recorrido. Domínguez Uceta destaca su modestia y dignidad: una vivienda de una planta, con dos dormitorios, un patio con pozo y una higuera bajo la que se sentaba el poeta antes de viajar a Madrid. Ese patio aparece en la Elegía a Ramón Sijé, cuando escribió: “Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera” Para Enrique Domínguez Uceta, la memoria de Miguel Hernández en Orihuela resume el vínculo entre paisaje, poesía y ciudad: “Pura emoción.”