Animales exóticos con Edgar Wefer

¿Pueden los animales sentir empatía y amor como nosotros?

Un agapornis se acerca a su responsable mientras está llorando y comienza a lamer sus lágrimas. ¿Está intentando consolarla o somos nosotros quienes interpretamos así su comportamiento? El veterinario especialista en animales exóticos Edgar Wefer, gerente de Clínica Vivaria en Valencia, analiza en Como el Perro y el Gato qué sabemos sobre la empatía, el afecto y las emociones en aves y otros animales.

Beatriz Ramos Jiménez

Madrid |

¿Puede un agapornis saber que estamos tristes?

Conchi, de Madrid, convive con dos agapornis y comparte con Como el Perro y el Gato una experiencia que le hizo preguntarse hasta qué punto estos pequeños loros pueden percibir nuestras emociones.

Un día estaba tumbada en la cama llorando cuando el macho se acercó a ella y comenzó a lamer sus lágrimas. Para Conchi fue un momento especialmente llamativo y una demostración más del vínculo que puede establecerse con animales diferentes a los perros y los gatos.

Su experiencia sirve para plantear una pregunta mucho más amplia: ¿pueden las aves y otros animales percibir nuestros estados emocionales y reaccionar ante ellos?

Empatía, afecto y emociones en otros animales

El veterinario especialista en animales exóticos Edgar Wefer, gerente de Clínica Vivaria en Valencia, analiza en Como el Perro y el Gato hasta qué punto podemos hablar de empatía y emociones cuando observamos determinados comportamientos en los animales.

Que un animal se acerque cuando estamos tristes, busque el contacto o modifique su comportamiento ante nuestro estado emocional puede resultarnos muy significativo. La cuestión es determinar qué podemos concluir realmente a partir de esas conductas y hasta dónde estamos trasladando conceptos y sentimientos humanos a otras especies.

¿Podemos demostrar que un animal siente amor?

El debate se vuelve todavía más complejo cuando utilizamos palabras como «amor». Podemos observar conductas, vínculos, preferencias, respuestas ante otros individuos y cambios de comportamiento, pero poner nombre a la experiencia subjetiva que existe detrás de ellos resulta mucho más difícil.

Edgar Wefer plantea así una cuestión que va más allá de determinar si el agapornis de Conchi estaba realmente intentando consolarla: ¿qué significa demostrar científicamente un sentimiento? Incluso entre seres humanos existen experiencias, como el propio amor, cuya realidad conocemos aunque resulte difícil convertirlas en algo directamente medible.

Ni humanizarlos ni negar sus emociones

Interpretar el comportamiento animal exige evitar dos extremos: atribuir automáticamente pensamientos y sentimientos humanos a cualquier conducta y, en el extremo contrario, asumir que aquello que no podemos demostrar de forma directa simplemente no existe.

La experiencia de Conchi y sus agapornis sirve a Edgar Wefer para hablar de cómo se estudian las emociones y los vínculos en otras especies y de todo lo que todavía nos queda por comprender sobre la manera en la que los animales perciben a quienes viven con ellos.