Las cartas de Iván Cortés

Haru, el ciervo fugitivo que terminó entregándose voluntariamente a la Policía

Durante varios días, un ciervo recorrió las calles de Osaka mientras funcionarios y policías intentaban conducirlo hasta un lugar seguro. Pero Haru decidió poner fin a su particular fuga de una manera inesperada: entró por sus propias patas en unas instalaciones de la Policía. En Como el Perro y el Gato, Iván Cortés imagina la versión de los hechos de este peculiar «fugitivo» japonés.

Beatriz Ramos Jiménez

Madrid |

Un ciervo suelto por las calles de Osaka

Se llama Haru y durante varios días se convirtió en uno de los habitantes más inesperados de Osaka. El ciervo apareció recorriendo la ciudad mientras crecía la expectación a su alrededor y funcionarios trataban de conducirlo hacia un lugar seguro.

Aunque se sospechaba que podía proceder de Nara, conocida por sus ciervos, su origen no estaba claro. Lo que sí comenzó a preocupar fue que, durante su particular recorrido por Osaka, Haru llegó a adentrarse en una carretera principal, con el consiguiente peligro tanto para el animal como para el tráfico.

Una «entrega voluntaria» en la Policía de Osaka

Después de volver a escapar cuando intentaban encauzarlo, Haru tomó una decisión inesperada: entró por sus propias patas en las instalaciones de Sekime de la Policía de Osaka.

Y este detalle es fundamental para el protagonista de la nueva entrega de Las cartas de Iván Cortés. Según su particular versión de los acontecimientos, nadie consiguió capturarlo: aquello fue una auténtica «entrega voluntaria».

El ciervo pasó la noche dentro del recinto policial y a la mañana siguiente se encontraba tranquilamente comiendo hierba. Posteriormente llegaron trabajadores municipales y el animal quedó bajo custodia de la ciudad.

¿Y ahora qué hacemos con Haru?

La posibilidad de devolverlo a Nara tampoco resultó tan sencilla. Desde allí indicaron que, al encontrarse fuera de su prefectura, debía ser considerado fauna silvestre y no tenían previsto hacerse cargo del animal.

Finalmente, Haru fue trasladado temporalmente a una instalación de gestión de animales de Osaka. Después de varios días recorriendo la ciudad, su aventura terminaba de la forma menos esperada: encontrando alojamiento después de entrar voluntariamente en una comisaría.

Iván Cortés vuelve a ponerse en la piel —o en este caso, entre las astas— de uno de los animales protagonistas de la actualidad para ofrecernos su particular versión de la historia en Como el Perro y el Gato.