CRETA, el proyecto que prepara el terreno para adaptar el tráfico rodado a la nueva directiva europea
Xavier Daura, responsable de Innovación en Abertis Autopistas, Josefina de la Fuente, CEO y fundadora de la empresa Opus RSE, y Jose Jiménez, director de Producto, Alianzas y Financiación Pública de MasOrange, nos explican las claves para adaptar el tráfico rodado a las nuevas directrices europeas en materia de sostenibilidad y flujo de tráfico.
El 24 de abril de 2025 la Comisión Europea aprobó la propuesta del nuevo paquete regulatorio “Roadworthiness Package”. Esta revisión actualiza dos directivas: la relativa a las inspecciones en carretera de los vehículos y la de las inspecciones técnicas periódicas de los vehículos de motor. El objetivo de esta nueva actualización regulatoria reside en reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia del sistema viario a través de la tecnología “Remote Sensing”. En este contexto, el proyecto CRETA (Control de la Movilidad y Reducción de las Emisiones de Tráfico) ya ha empezado a operar programas piloto en España para allanar el terreno a la norma europea que obligará a medir al menos el 30% de la flota circulante cada año, a partir de 2026. El proyecto CRETA es posible gracias a la participación de un consorcio de empresas formado por MasOrange, Abertis, Cellnex, Indra, Opus RSE, Vinces y Alpha Syltec Ingeniería. Además, cuenta con una subvención de 2,7 millones de euros de los fondos Next Generation de la UE.
Objetivo: reducir las emisiones y mejorar el medio ambiente
El proyecto CRETA hace posible una gestión activa de la movilidad a partir de las emisiones reales de los vehículos. En este contexto, Abertis Autopistas ha desarrollado un conjunto de algoritmos que permite modular las tarifas de uso de infraestructuras en función del flujo de tráfico y de las emisiones contaminantes reales. En este sentido, el responsable de Innovación en Abertis, Xavier Daura, explica que “somos capaces de tarificar no solamente por la clasificación de vehículos, sino por la demanda” y añade que, en situaciones de alta contaminación, “somos capaces de enviar recomendaciones de velocidad a los vehículos para que minimicen su velocidad y, al mismo tiempo, reduzcan la huella de carbono”.
Gracias a proyectos como CRETA se podrán implementar políticas públicas de movilidad sostenible que se irán adaptando en función de cada situación. Un ejemplo sería la gestión inteligente de la semaforización y de la velocidad de los vehículos en función de la congestión en la vía. El compromiso con el medio ambiente es tal que, a través de datos reales, se podrá bonificar a empresas y vehículos que contaminen poco, así como penalizar a aquellos que lo hagan más.
C-32: Un gran laboratorio para el proyecto CRETA
La tecnología de medición remota de las emisiones es clave en el proyecto CRETA. Por este motivo, la empresa Opus RSE, la única entidad en el mundo acreditada para medir a distancia las emisiones reales de los vehículos, ha instalado en la C-32 una tecnología que permite medir de manera instantánea la velocidad y todas las emisiones asociadas al tubo de escape. La CEO y fundadora de Opus RSE, Josefina de la Fuente, explica que durante unos ocho meses han medido cerca de 2,5 millones de vehículos llegando a la conclusión de que “en torno a un 2% del total de la flota contribuye con el 40% de las emisiones del tráfico”. Por este motivo, de la Fuente considera que “es casi obligatorio tomar decisiones en el momento en que se producen las emisiones”. El proyecto CRETA está desarrollando ensayos en Barcelona, Madrid e Irún.
El papel de la red 5G en la supervisión del tráfico rodado
La red 5G es una tecnología clave para hacer posible el proyecto CRETA porque permite una latencia ultra baja, un gran ancho de banda y una alta disponibilidad que hace posible que todas las comunicaciones entre dispositivos sean en tiempo real y con una calidad garantizada. Por ejemplo, hace posible el envío inmediato de un mensaje a un vehículo que está produciendo emisiones muy altas, para indicarle que debe circular a menor velocidad o que no puede entrar en una Zona de Bajas Emisiones. Jose Jiménez, director de Producto, Alianzas y Financiación Pública de MasOrange, asegura que “gracias al 5G es posible desplegar redes masivas de hasta un millón de dispositivos por km² conectados en tiempo real y con una calidad de servicio garantizada”.
El proyecto CRETA es un claro ejemplo de que el buen empleo de la tecnología puede ayudar a construir una sociedad más comprometida con el medio ambiente y a generar conciencia al volante, donde llegamos a pasar una media de siete años de nuestra vida. De esta manera, España ya prepara sus carreteras para acoger las directrices que emita la Unión Europea en materia de flujo y contaminación.