La Vuelta pone límites a la influencer Erola Jones tras sus polémicas entrevistas a los ciclistas
La decisión llega después de que algunas de sus intervenciones durante la contrarreloj inaugural en Mónaco provocaran críticas entre aficionados, periodistas y miembros de los equipos. Sin embargo, la Organización ha defendido que el objetivo de su contratación era ofrecer un contenido diferente, basado en el humor y el entretenimiento.
La Vuelta a España ha decidido poner límites a la participación de la influencer Erola Jons después de la polémica generada durante las primeras etapas de la competición. La creadora de contenido, que cuenta con más de seis millones de seguidores entre TikTok e Instagram, continuará formando parte de la carrera, pero ya no podrá acercarse a los corredores sin contar previamente con la autorización de sus equipos. Esta polémica llega en un contexto de 'caída de los influencers' en España, debido a que el público está perdiendo interés en sus contenidos y cada vez se generan más polémicas en torno a estos creadores.
Además, los 'influencers' cada vez buscan más espacio fuera de las redes, ya sea haciendo entrevistas a distintas figuras públicas o actuando en proyectos audiovisuales, entre otras cosas. Sin embargo, no siempre encuentran el mismo público dispuesto a seguirles el juego, que cada vez pone sus acciones y 'proyectos' más en el punto de mira. Ahora le ha tocado estar en el centro de las polémicas a la creadora de contenido Erola Moreno, más conocida en redes sociales como Erola Jons, sobre todo en plataformas como Instagram y TikTok por su contenido humorístico que se centra sobre todo en "flirtear" con hombres, como afirman algunos usuarios en redes, en lugares públicos.
De las redes sociales al corazón de La Vuelta
Jons fue incorporada a la cobertura de La Vuelta como creadora de contenido para sus canales digitales, dentro de la estrategia de la organización para acercar la competición a un público más joven. Su perfil encajaba con ese propósito, ya que acumula millones de seguidores y es conocida por sus vídeos de humor y por abordar a hombres con comentarios y situaciones de 'coqueteo'.
El problema surgió cuando trasladó ese mismo formato al entorno de una competición profesional. Durante la primera etapa, la influencer tuvo acceso a zonas reservadas para corredores y medios y protagonizó varios momentos que rápidamente comenzaron a circular por redes sociales.
Uno de los episodios más comentados tuvo como protagonista a Tadej Pogačar. Jons se acercó al ciclista después de la etapa, le llamó con el apodo de "Pogachitar" y llegó a preguntarle por qué "hiperventilaba" cuando la veía. El corredor, desconcertado, respondió con un "What?", una escena que terminó convirtiéndose en uno de los vídeos más comentados de la polémica.
El caso de Josh Tarling y las críticas al tono de sus intervenciones
Pogačar no fue el único corredor con el que Jons protagonizó un momento controvertido. También se acercó al británico Josh Tarling, sobre quien realizó comentarios relacionados con la intención de "conquistarle". La situación generó todavía más críticas debido a que Tarling había perdido recientemente a su hermano, fallecido tras ser atropellado durante la Volta a Portugal. Para parte del entorno ciclista, el tono empleado por la influencer no encajaba con la gravedad del contexto ni con el espacio profesional en el que se encontraba.
Las críticas no procedieron únicamente de los aficionados. La periodista especializada Laura Meseguer cuestionó públicamente la decisión de contratar a una persona sin conocimientos específicos de ciclismo para desempeñar ese papel y señaló que determinados comentarios reproducían comportamientos contra los que muchas mujeres llevan años luchando en el deporte.
Unipublic defiende el tono "humorístico" que aporta Erola Jons
Ante la polémica, Unipublic, empresa organizadora de La Vuelta, ha defendido la decisión de contar con Jons. La organización sostiene que su intención nunca fue hacerla pasar por una periodista, sino incorporar una forma de comunicación diferente para llegar a públicos que habitualmente no consumen ciclismo. "Son bromas y entretenimiento, y hay que entender el contexto", ha explicado la organización, que insiste en que Jons participa con un papel diferente al de los periodistas acreditados.
La Vuelta también ha rechazado que su intención fuera invadir el espacio de los profesionales de la comunicación. Sin embargo, las quejas recibidas han provocado un cambio en las condiciones de trabajo de la influencer. "No está expulsada, pero sí tendrá que pedir permiso", han comunicado desde el departamento de comunicación de Unipublic. La medida adoptada por la organización no supone la salida de Erola Jons de La Vuelta. La creadora seguirá participando en la carrera hasta su final, aunque con una importante limitación: para hablar con los corredores deberá contar previamente con el permiso de los equipos.
El cambio llega después de que el UAE, equipo de Pogačar, trasladara su malestar a la organización y solicitara que cualquier interacción de Jons con sus corredores fuese autorizada previamente por su área de comunicación. La decisión deja así una situación intermedia: La Vuelta mantiene su apuesta por los nuevos formatos y por acercarse a las audiencias de las redes sociales, pero introduce límites después de que ese intento de modernización haya terminado generando más polémica de la prevista.
Los límites del entretenimiento
El caso de Erola Jons abre un debate que va más allá de una influencer concreta. La entrada de creadores de contenido en grandes acontecimientos deportivos es cada vez más habitual y responde a una necesidad evidente: las competiciones buscan conectar con espectadores jóvenes que consumen contenidos principalmente a través de TikTok, Instagram, Twitch o YouTube.
La cuestión aparece cuando las dinámicas propias de las redes sociales se trasladan directamente a espacios profesionales. Lo que puede funcionar como una broma en un vídeo pensado para el entretenimiento puede adquirir un significado diferente cuando se realiza en una zona restringida, después de una competición y con deportistas que no necesariamente participan del juego.
La polémica de La Vuelta plantea así una pregunta incómoda para el fenómeno influencer: ¿sirve cualquier fórmula para conseguir audiencia o también existen límites cuando el contenido sale de las redes y entra en un entorno profesional?