La vivienda ahoga a los universitarios y amenaza la igualdad de oportunidades: "El ascensor social está a punto de romperse"
El problema de la vivienda está amenazando la igualdad de oportunidades, interfiere en el derecho a la educación y afecta profundamente al rendimiento y al futuro profesional de miles de jóvenes españoles.
Para muchos estudiantes, ir a la universidad implica cambiar su lugar de residencia habitual, y el precio de la vivienda condiciona cada vez más a los jóvenes españoles a la hora de decidir dónde estudiar la carrera, más allá de lo que permita la nota de corte. Las opciones son el piso compartido o la residencia de estudiantes. Según el portal Idealista, el precio medio de una habitación en un piso compartido en España es de 430 euros, aunque en ciudades como Barcelona y Madrid ronda los 600 euros. Y a eso hay que sumarle el coste de la vida: facturas, comida, transporte o material escolar.
Eso lleva a cada vez más estudiantes a buscar alternativas para poder seguir con sus estudios. Nos cuenta Andrés, de Cádiz y estudiante en Sevilla, que cuando su casera le subió el alquiler, le costó mucho encontrar otro alojamiento, hasta el punto de plantearse el pedir un traslado de expediente a Cádiz y vivir con sus padres para poder seguir con sus estudios. Ha logrado quedarse en Sevilla, pero reduciendo gastos, por ejemplo, en comida.
Me tuve que plantear pedir un traslado de expediente para venir a estudiar a la Universidad de Cádiz y vivir en casa de mis padres
Clara, de Guadalajara, estuvo el primer año de carrera yendo y viniendo todos los días a la Universidad Complutense de Madrid. Dos horas de ida y otras dos de vuelta entre cercanías, autobuses y metro. Era su mejor alternativa hasta que pudo quedarse en casa de sus tíos.
Cada vez hay más jóvenes que se buscan un trabajo para compaginarlo con los estudios. Guillermo se puso a trabajar porque con la beca que tenía no le daba para pagar todos los gastos. Pero bajó el rendimiento académico por la falta de tiempo para estudiar y finalmente acabó perdiendo esa ayuda que tenía. Su alternativa para no dejar la carrera ha sido pedirse una beca Erasmus, ya que con la prestación económica a la que va ligada, podía dedicar el año exclusivamente a los estudios.
Trabajar afecta negativamente a los estudios… no te da tiempo de todo y entras en un círculo vicioso de no conseguir ir hacia adelante
La coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas critica la falta de conciliación en el ámbito universitario, que permita poder trabajar y estudiar a la vez. Alerta Alfonso Campuzano, presidente de la CREUP de que el ascensor social está a punto de romperse por un cúmulo de factores, el más importante, que los jóvenes con una situación socioeconómica más compleja no pueden acceder a la educación superior de la misma manera que alguien de una renta media-alta, por lo que tampoco podrán acceder a determinados trabajos.
El ascensor social está a punto de romperse
La falta de residencias públicas acusa la crisis habitacional. En Baleares, por ejemplo, los precios del alquiler están suponiendo desde hace años un freno para que estudiantes de otras islas o del resto de la Península vayan a estudiar al campus de Mallorca, que cuenta con una residencia que se ha quedado muy pequeña ante la gran demanda actual.
Una de las grandes reclamaciones de las universidades públicas es la movilización de más suelo público para construir vivienda universitaria, ya sean colegios mayores o residencias, que tengan precios más accesibles.
A todo ello hay que sumarle que las becas son insuficientes y el complemento de distancia que acompaña para aquellos que estudian fuera, no ha evolucionado conforme a la subida de la vivienda.