ACCIDENTE FERROVIARIO

Una vecina de Urda, tras ayudar a los afectados por el accidente: "Te dan ganas de llorar"

Inmaculada ha llevado mantas y agua al pabellón habilitado para atender a los pasajeros y ha colaborado en el reparto de comida y bebidas calientes. Los vecinos, bares y empresas del municipio se han volcado con los afectados mientras llegaban los equipos profesionales de emergencia.

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Rafa Sanz del Río

Madrid |

La solidaridad vecinal se ha convertido en uno de los apoyos para los afectados por el accidente ferroviario de Urda, en Toledo. Inmaculada, una vecina del municipio, se acercó al pabellón habilitado para atender a los pasajeros con mantas y agua y terminó colaborando en el reparto de alimentos y bebidas calientes.

En declaraciones recogidas desde la zona, la mujer explicó que, al conocer la gravedad de lo ocurrido, decidió llevar algunos de los recursos que tenía en casa para ayudar a quienes estaban siendo atendidos en el pabellón.

"He llevado unas mantas que tenía. He llevado agua y, cuando llego allí al pabellón, pues ayudando a repartir tila calentita y leche o bocadillos", relató.

Mantas, agua y comida para los pasajeros

La ayuda de Inmaculada se sumó a la respuesta de otros vecinos y negocios de Urda, que comenzaron a aportar alimentos y bebidas para atender a los afectados. Según explicó, bares y empresas de la localidad llevaron bocadillos, agua y dulces para quienes esperaban en el recinto.

La vecina también contó que las colchonetas del pabellón todavía estaban afectadas por el barro de una inundación registrada dos semanas antes, por lo que tuvieron que limpiarlas para poder utilizarlas.

La colaboración se organizó mientras los pasajeros llegaban al lugar y recibían asistencia. Inmaculada señaló que, con el paso del tiempo, fueron incorporándose profesionales sanitarios y otros equipos especializados para atender a las personas afectadas.

"Ves ahí gente con el labio partido, la ceja con sangre"

La imagen de los pasajeros heridos y afectados emocionalmente por el accidente fue especialmente dura para esta vecina. Aunque precisó que las lesiones que había observado eran leves, reconoció que contemplar la situación le provocaba una profunda angustia.

"Te dan ganas de llorar porque ves ahí gente con el labio partido, la ceja con sangre, heridos", explicó.

Inmaculada señaló que algunos viajeros lloraban y otros seguían en estado de shock después de lo sucedido. Una escena que, según reconoció, resultaba difícil de afrontar incluso para quienes habían acudido únicamente a prestar ayuda.

"Te reconforta, pero te da muchísima pena ver a gente llorando, otros heridos con ese shock todavía", afirmó.

La vecina admitió que nunca había presenciado una situación semejante tan de cerca y que la experiencia le había provocado una gran sensación de desasosiego.

"Gracias a dios nunca he vivido algo así de cerca, pero te da muchísima angustia", exclamó.