La pandemia ha aumentado los riesgos asociados al suicidio, de forma alarmante entre los más jóvenes, y ha evidenciado las carencias de la atención a la salud mental en
España, que sólo destina un 5 % del presupuesto sanitario a estos problemas frente al 7 % de media europea, ante lo que los expertos reclaman más recursos y un plan de prevención.
El año pasado se quitaron la vida casi 3.700 personas, el triple de hombres que de mujeres.
Las últimas cifras del INE referidas a los cinco primeros meses de 2020 elevan a 1.343 los suicidios consumados en España. En todo el año anterior, 2019, se produjeron 3.671.
Las tentativas y las autolesiones, explican los especialistas, han ido subiendo en la última década y se han multiplicado durante la epidemia del coronavirus.
Aunque la franja de edad en la que son más frecuente es entre 35 a 55 años, está aumentando el número de adolescentes atendidos por esta causa. Un 27% más desde hace un año.
De enero a mayo de 2020 se suicidaron en España 30 adolescentes de entre 10 a 19 años.