SALUD

Sordera: la patología a la que se exponen la mitad de los jóvenes del mundo

El doctor Miguel Vaca, vocal de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y de Cirugía de Cabeza y Cuello, responde a los principales desafíos a los que se enfrenta este sector de la población.

Carlos Martín

Madrid |

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en distintas ocasiones que mil millones de jóvenes comprendidos entre las edades de 16 y 35 años se arriesgan a padecer una patología relacionada con la pérdida de audición, derivada de sus prácticas de ocio repetitivas y abusivas para el oído. A su vez, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y de Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha señalado en numerosos informes, que el riesgo en nuestro país alcanza a la mitad de los jóvenes.

Ante esta situación, el doctor Miguel Vaca, vocal de la Comisión de Otología de SEORL-CCC, ha indicado que las principales causas de la pérdida progresiva de audición en jóvenes se deben a que "nuestros hábitos personales han cambiado respecto a años previos", es decir, "ahora mismo, tendemos a consumir ruido o música, por ejemplo, con auriculares y con una intensidad por encima de lo deseado". Asimismo, el doctor entiende también como agresivos los conciertos y discotecas.

El oído es un órgano diseñado para permitir que los seres vivos se comuniquen entre sí a niveles que sitúen el ruido en un máximo de entre 60-70 decibelios. No obstante, Vaca ha explicado que si nos exponemos a ambientes que superen levemente este límite de manera puntual no es perjudicial, puesto que el oído se adapta. Sin embargo, la inercia de los humanos es a superarlo, lo que provoca un efecto de fatiga en el oído que, si se extiende en el tiempo, acaba por producir disminuciones de la capacidad auditiva.

Los auriculares en el disparadero

La pandemia de la Covid-19 nos obligó a convivir en familia y a reinventar la manera de compaginar el trabajo con los ambientes ruidosos que potencia el hogar. Es por ello que los auriculares se convirtieron en un utensilio indispensable en nuestro día a día para trabajar, relacionarnos y disfrutar de tiempo de ocio. Este cambio introducido en nuestros hábitos no ha hecho más que acelerar el proceso.

Ante este escenario, Vaca alude a la responsabilidad social, ya que entiende que en el caso del tiempo de recreo personal "es fácilmente eliminable" el riesgo. No tanto en el ámbito laboral, donde "tenemos que estar expuestos a jornadas más prolongadas", lo que provoca que "se desenmascaren los problemas".

Pese a todo, reconoce que los auriculares han evolucionado mucho y que la adición de características como la cancelación de ruido externo es muy beneficioso. Esto se debe a que no escuchar ruido procedente de fuera de nuestros cascos, hace que no tengamos la necesidad de subir el volumen por encima de los límites señalados como adecuados. Al mismo tiempo, pese a que ha indicado que no hay un tipo de auricular bueno y otro malo, aquellos que cubren toda la oreja son mejores, puesto que aumentan la cancelación del ruido. Por tanto, el riesgo de los auriculares no tiene que ver con el modelo, sino con "la intensidad que estimulamos -el oído- con estos auriculares".

Con todo, los cascos no son los únicos agentes externos que pueden perjudicar nuestra capacidad para escuchar, también lo son el tráfico, que suele superar los 85 decibelios, y, sobre todo, los conciertos y discotecas. "Creo que cada vez se manejan niveles más elevados de sonido en estos ambientes", ha apuntado el doctor, al tiempo que ha expuesto: "A todos nos ha pasado, cuando estamos en una sala de fiesta o en un concierto que, inmediatamente después de salir de ese entorno muy ruidoso, realmente notamos una ligera pérdida auditiva, incluso un sonido interno dentro del oído". Este es el efecto que produce la fatiga.

Por último, el médico ha centrado su atención en los medicamentos y algunas sustancias que están presentes en nuestro día a día y que se denominan como "ototóxicas". Concretamente, se ha centrado en la quinina, presente en las tónicas, aunque ha explicado que se debería ingerir una gran cantidad para notar deficiencias auditivas.

Prevención y limitación, claves para una óptima salud auditiva

SEORL-CCC ha reiterado en sus manifiestos la necesidad de establecer una "dieta contra el ruido" que prevenga las patologías auditivas y que incluya la dosificación de los ruidos o su limitación; evitación de ambientes ruidosos y ruidos impulsivos; alejarse de las fuentes de ruido; amortiguar el ruido con el uso de tapones y no hacer ruidos que molesten a otros.

Además, Vaca ha aludido a la regla del 60/60, que consiste en "intentar no superar unos 60-70 decibelios por una duración mayor de 60-70 minutos". No obstante, advierte que "en la pérdida auditiva relacionada con el ruido no existe un tratamiento curativo" y que "el daño que se produce por el ruido en el oído interno es irreversible".

Por otra parte, si ya se ha producido una pérdida de audición relacionada con la exposición al ruido, se debe recurrir a un "tratamiento generalmente rehabilitador mediante el uso de prótesis auditivas". Si el daño es aún más grave, se deberán recurrir a otro tipo de medidas establecidas por un especialista.