Salimos a la calle para saber qué opina la gente del cambio de hora: "Esto ya no sirve para ahorrar nada"
En vísperas del cambio al horario de invierno, salimos a la calle para conocer la opinión de los ciudadanos sobre mover una hora el reloj. Algunos celebran que el Gobierno debata sobre su posible eliminación, mientras otros opinan que habría que preocuparse por asuntos más importantes, más allá de mover las manecillas del reloj.
Madrid |
La madrugada del domingo 26 de octubre, España retrasará sus relojes una hora para entrar oficialmente en el horario de invierno. A las tres volverán a ser las dos, y el día durará 25 horas. Un gesto que millones de españoles repiten cada año… aunque muchos desearían dejar de hacerlo.
En la calle, la respuesta es casi unánime: "A mí no me apetece el cambio de hora", dice una mujer, tajante. Otra lo resume con resignación: "No me gusta que se haga de noche a las seis de la tarde".
"Me deprime un poco"
Las reacciones recogidas son un reflejo del sentimiento general. La mayoría de los entrevistados muestran rechazo al cambio horario y a sus efectos. "Honestamente, me deprime un poco", confiesa una joven. Otro añade: "Cuando tienes niños lo notas: acuéstales una hora antes y diles que coman una hora antes… a ver qué te dicen".
Algunos apuntan a la raíz del sistema: "Esto se hizo por un ahorro energético", recuerda un hombre. Pero enseguida matiza: "En su momento, quizá tenía sentido. Ahora ya no". Otros coinciden: "No se ahorra nada. En mi empresa no se nota en absoluto".
Y no les falta razón. Los estudios actuales, y el propio Gobierno, reconocen que el ahorro energético es hoy mínimo. La Orden PCM/186/2022, publicada en el Boletín Oficial del Estado, fija el calendario de cambios hasta 2026, pero el debate está más vivo que nunca.
Una propuesta para acabar con los cambios
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que España propondrá a la Unión Europea eliminar los cambios de hora estacionales a partir de 2026. El objetivo: mantener un solo horario fijo todo el año.
"Los estudios actuales indican que el cambio de hora ya no tiene sentido", apuntan desde Moncloa, que defiende que la medida mejoraría la salud y los ritmos biológicos de los ciudadanos.
En la calle, la noticia genera división. "Me parece bien, creo que sí", responden varios entrevistados. Pero no todos están de acuerdo: "Me parece mal. Están tapando un montón de cosas con esto. Es una cortina de humo", protesta otro ciudadano.
Lo cierto es que el debate lleva años sobre la mesa. "Llevo escuchando eso ya hace varios años", "En Europa no hacen caso ninguno", se quejan algunos, recordando que el Parlamento Europeo aprobó en 2019 la posibilidad de suprimir los cambios, pero sin acuerdo entre los Estados miembros.
¿Y qué horario se quedaría, el de invierno o el de verano?
Esa es la gran incógnita. En la calle las opiniones están claras: "El de verano, sin duda", dice un hombre. Otro, entre risas, añade: "Atraco la Moncloa si hace falta".
Por ahora, no hay decisión oficial. Si la propuesta española prospera, será necesario consensuar en Bruselas si se mantiene el horario de invierno (UTC+1 en la península) o el de verano (UTC+2).
Lo que dice el BOE
Mientras tanto, el BOE sigue marcando el paso. Según la Orden PCM/186/2022, el horario de verano de 2025 finalizará el domingo 26 de octubre, a las tres de la madrugada (las dos en Canarias). En ese momento, "la hora oficial española se retrasará sesenta minutos, por lo que ese día tendrá una duración oficial de veinticinco horas", detalla el texto oficial.
El cambio afecta a todo el país, manteniendo la diferencia habitual de una hora en las islas.
Un debate que va más allá del reloj
Más luz por la tarde o amanecer más temprano; dormir una hora más o mantener un ritmo constante todo el año. La discusión sobre el horario toca aspectos tan cotidianos como el sueño, la salud o la productividad.
La Comisión de Expertos creada en 2018 por el Gobierno ya advirtió de que no debía hacerse "ningún cambio precipitado" y que cualquier decisión debía venir acompañada de un consenso amplio y una "difusión práctica a la ciudadanía".
En la calle, sin embargo, la decisión parece más simple. "Me gusta más que anochezca tarde", dice una hombre mirando el atardecer, y teniendo claro que la semana que viene, tendrá que salir una hora antes de casa para verlo.
Y aunque aún no se sabe si 2025 será el último año con cambio de hora, algo parece claro: a la mayoría no les apetece mover las manecillas del reloj.