El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, ha afirmado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó la polémica por el beso a Jennifer Hermoso tras la final del Mundial femenino de 2023 para "distraer" y "desviar la atención" de las negociaciones que el PSOE mantenía en Bélgica con el líder de Junts, Carles Puigdemont.
En una entrevista en el programa Tomo Nota, conducido por Paco Celicio, Rubiales sostiene que en aquel momento Sánchez "estaba mintiendo a sus electorados y a todos los españoles" mientras negociaba su investidura y que el foco mediático sobre su figura resultó conveniente. "Explícame por qué Luis Rubiales en el desayuno, en la comida, en la cena, de madrugada, en la merienda durante meses", argumenta.
El exdirigente explica que el título de su libro, Matar a Rubiales, responde a la sensación de que existía un interés generalizado en apartarle tras la polémica. Según relata, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, llegó a pronunciar la expresión "matar a Rubiales" en una conversación con un empleado federativo, al que presuntamente habría ofrecido un puesto en la Liga de Fútbol Profesional a cambio de intentar acceder a los servidores de la RFEF para obtener información con la que perjudicarle.
"Quisieron aprovechar un resbalón para matarme", afirma, matizando que no ha calificado el beso como tal, sino que "estaban esperando un resbalón, el que fuera". En su opinión, el episodio fue "sobredimensionado", "sacado de contexto" y convertido en "un montaje periodístico".
Rubiales sitúa el cambio de tono mediático el mismo día de la final del Mundial. Según señala, en los informativos del mediodía se hablaba exclusivamente del triunfo deportivo, mientras que por la noche la atención se centró en la polémica. Atribuye esa reacción a "la maquinaria de la extrema izquierda y del feminismo radical" y menciona un "tuit de Irene Montero".
También critica a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, por no concederle "ni tan siquiera el beneficio de la inocencia".