MÁS DE UNO

El relato de Antonio Gómez, pasajero del AVE que iba en el vagón 3: "Mi vagón quedó ensartado en el rail"

ondacero.es

Madrid |

Foto: Europa Press

Antonio Gómez es uno de los pasajeros del AVE que chocó contra el Iryo este miércoles en Urda (Toledo). En concreto, su asiento estaba en el vagón 3 y en Más de uno, relata cómo vivió los momentos previos al choque, así como los posteriores. En su caso, resultó herido por contusiones en las costillas, debido a que, en el momento del impacto, se encontraba con la bandeja abierta trabajando con el portátil.

El AVE frenó antes del choque: "Si chocamos a máxima velocidad contra el Iryo, yo no estaría aquí"

En su conversación con Rafa Latorre, explica que el AVE estuvo parado alrededor de cinco o diez minutos y que el conductor les comunicó que había mucho tráfico, pero que se reanudaría la marcha en breve. Poco después, empezaron a moverse y, según su relato, no cree que el AVE llegase a coger la máxima velocidad: "Si nosotros chocamos a máxima velocidad contra el Iryo, yo no estaría aquí ahora mismo".

Explica que el AVE fue frenando y que su vagón llegó a mantenerse en la vía, aunque no recuerda si llegó a descarrilar algo porque "uno de los raíles, el de la parte izquierda, penetró en el vagón" a dos asientos por delante del suyo, pero por el lado izquierdo: "Te puedes imaginar las personas que iban en esos asientos, el estado en que quedaron cuando yo me di cuenta de esto".

El raíl atravesó su vagón

"El conductor frenó y luego hubo un impacto, no demasiado fuerte, lo que yo sentí, y luego el impacto final. Lo más gordo no fue el impacto. Había mucho humo debido al frenado, la gravilla; eso fue lo que sentí durante 10 o 15 segundos. Estuvimos gritando y rezando hasta que paró el tren", explica.

En el caso de su vagón, no hizo falta salir por la ventana porque una de las puertas se abrió y la gente fue saliendo, algunos recogiendo sus maletas. Recuerda que en su vagón la gente no estaba excesivamente dañada, a excepción de las dos personas de los asientos en los que penetró el raíl: "Yo no sabía qué estaba pasando y, cuando salí, es como si fuera un pincho moruno. Mi vagón quedó insertado en el raíl. Aparte de eso, pudimos salir por nuestro pie por la puerta".

Asegura que, como viajaba con un compañero y amigo que iba en el vagón 7, se dirigió hasta allí para buscarlo, pero cuando llegó, "la imagen era terrible": "Había un chico al que le faltaba un brazo pidiendo ayuda en inglés. Ninguno nos atrevimos a hacer nada porque no sabíamos qué hacer en ese momento. Iban llegando los guardias municipales de Urda y Los Yébenes, algo de Guardia Civil, agentes forestales, un médico y una enfermera. Empezaron a traer guantes, nos los pusimos y empezamos a fabricar camillas con los trozos de fibra de vidrio que estaban esparcidos por el almendral".

"El vagón 8 no lo vi, pero creo que penetró en el Iryo"

En ese momento, asegura que empezaron a sacar gente del vagón 7 que estaba herida mientras un médico les decía cómo tenían que coger a los heridos para no hacerles daño por las fracturas y los golpes que tenían: "Estuvimos evacuando a ocho o nueve personas vivas del vagón 7 del AVE, los pusimos en una zona tranquila hasta que llegaron las ambulancias. Empezaron a llegar todos a acordonar el vagón, a sacar gente de dentro. La gente que saqué había salido fuera porque el vagón 7 estaba abierto. El 8 no lo vi, pero creo que penetró en el Iryo".

"El 7 sí que estaba entero, pero abierto, y la gente que pudimos sacar era gente que estaba tendida en el suelo, en el amasijo de asientos, gente encima de otra. Un espectáculo que no recomiendo a nadie porque no nos merecemos vivir esto", explica.

Un día después, se trabaja en la identificación de los cadáveres que ya han sido trasladados al Instituto de Medicina Legal de Toledo. Según explica Antonio, se han tomado muestras de ADN a los familiares de los desaparecidos y van informando de las novedades, pero "la información es de aquella manera porque va de un lado para otro". En su caso, asegura que él llevaba su documentación en la chaqueta, que encontró unos asientos más adelante después del accidente, pero que la mayoría de la gente no la lleva encima, así que "va a ser difícil hasta que no se haga el cotejo del ADN poder identificar a las víctimas".