INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Por qué hay personas que no disfrutan de la música: esto es lo que dice la ciencia

Un reciente estudio de la Universidad de Barcelona, publicado en la revista 'Trends in Cognitive Sciences' de Cell Press, aborda el papel de la anhedonia musical específica en las personas

Aurora Molina | EFE

Madrid |

Imagen de recurso. Música. | Freepik

La anhedonia musical específica es una condición por la que a algunas personas no les gusta la música: son insensibles a ella y no sienten placer al escucharla, a pesar de tener una audición normal y la capacidad de disfrutar de otras experiencias o estímulos. Ahora bien, ¿a qué se debe?

La respuesta a esta incógnita podría tenerla una reciente investigación de la Universidad de Barcelona (UB), que apunta a una desconexión entre regiones cerebrales. En concreto entre el circuito de recompensa (sistema neuronal que permite asociar situaciones como comer o la práctica sexual a una sensación de placer) y la red auditiva.

Así lo ha evidenciado un grupo de investigadores de la UB a través de un artículo recientemente publicado en la revista 'Trends in Cognitive Sciences' de Cell Press. En él, los autores describen los mecanismos cerebrales que subyacen a esta condición y analizan cómo su comprensión podría revelar otras diferencias en la forma en que las personas experimentan el placer.

Además, proponen un modelo cerebral -no solo para la música- que sugiere que las experiencias de recompensa dependen tanto del funcionamiento general del sistema de recompensa como de las interacciones específicas de este con la red perceptual. Así, apuntan que es posible, por ejemplo, que las personas con anhedonia alimentaria específica tengan algún déficit en la conectividad entre las regiones del cerebro involucradas en el procesamiento de los alimentos y el circuito de recompensa. Igual pasaría con la anhedonia musical específica.

Pruebas a 45 personas y un cuestionario de recompensa musical

Según apunta la agencia EFE, los investigadores realizaron una serie de pruebas a 45 personas, divididas en tres grupos: con respuesta emocional alta, media y baja a la música. Los investigadores desarrollaron una herramienta, un cuestionario de recompensa musical de Barcelona, que mide lo gratificante que resulta la música para un individuo.

Este examina cinco formas diferentes en las que la música puede ser reconfortante a través de las emociones, regulando el estado de ánimo, fomentando las conexiones sociales, a través del baile o el movimiento, etc.

Teniendo esto en cuenta, las personas que presentan anhedonia musical suelen obtener puntuaciones bajas en los aspectos anteriores.

Medición de la actividad cerebral

Una de las fases del estudio fue realizar resonancias magnéticas funcionales a los participantes mientras escuchaban distintas piezas musicales, como 'Las cuatro estaciones' de Vivaldi, con el fin de medir la actividad eléctrica cerebral.

Estas respaldaron la idea de que la anhedonia musical específica se debe a una desconexión entre áreas del cerebro. Estas personas pueden percibir y procesar melodías musicales, lo que significa que sus circuitos cerebrales auditivos están intactos, pero simplemente no obtienen placer al hacerlo.

Del mismo modo, las resonancias mostraron que, al escuchar música, los individuos con anhedonia musical tienen una actividad reducida en el sistema de recompensa, pero un nivel normal de actividad en respuesta a otros estímulos gratificantes, como ganar dinero, lo que indica que este circuito también está intacto.

Aún no está claro por qué se desarrolla esta condición, pero los estudios han demostrado que tanto la genética como el entorno podrían influir. El equipo colabora con genetistas para identificar genes específicos y también planea investigar si se trata de un rasgo estable o algo cambiante durante la vida, y si puede revertirse.