Qué hacer si te da un golpe de calor: síntomas y cómo se puede prevenir
España vive un momento de calor a la entrada del verano, época en la que se disparan los casos de golpe de calor.
Las masas de aire más cálido sobrevuelan España estos días tras la entrada del verano, lo que propiciará una subida más que notable de las temperaturas. La AEMET prevé una semana intensa en cuanto a los termómetros en la mayor parte del país.
Con la llegada del calor extremo, conviene tener cuidado con los golpes de calor, especialmente en niños y personas mayores, puesto que es una época en la que se disparan los casos de personas afectadas.
¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor?
Protección Civil subraya los síntomas ante los que conviene estar alerta, sobre todo con las altas temperaturas que azotan a nuestro país:
- Mucha sudoración.
- Piel pálida y fresca.
- Calambres musculares.
- Mareos.
- Somnolencia.
- Dolor de cabeza.
- Falta de concentración.
- Dolor de estómago, náuseas o vómitos.
- Irritabilidad.
- Sed intensa.
¿Qué se debe hacer ante un golpe de calor?
Lo primero que debemos hacer si sufrimos un golpe de calor u observamos que alguien los sufre es avisar inmediatamente al servicio de emergencias para que llegue a atender a la persona afectada a la mayor brevedad posible.
Conviene bajar la temperatura del afectado, alejándole de la principal fuente de calor y aplicando frío o abanicándole. El agua y las bebidas deportivas nos pueden ayudar también en estos casos, en los que hay que evitar a toda costa las bebidas alcohólicas o con cafeína.
Si el afectado pierda el conocimiento puede ser necesario practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Recomendaciones para prevenir un golpe de calor
Con el objetivo de evitar los posibles efectos sobre la salud de las temperaturas extremas, el Ministerio de Sanidad ha difundido una serie de recomendaciones para minimizar los daños que las temperaturas excesivas provocan en la salud:
- Beber agua y líquidos con frecuencia, a pesar de no sentir sed y con independencia de la actividad física que se lleve a cabo.
- Evitar las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
- Prestar especial atención a grupos vulnerables: bebés y niños y niñas pequeñas, embarazadas o madres lactantes, así como personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor como, por ejemplo, cáncer o hipertensión.
- Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
- Reducir la actividad física y evitar realizar deporte al aire libre en las horas centrales del día.
- Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
- Jamás dejar a una persona en un vehículo estacionado y cerrado.
- Consultar al personal sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
- Mantener las medicinas en un lugar fresco, pues el calor puede alterar su composición y sus efectos
- Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor: ensaladas, frutas, verduras y zumos, entre otras.