Este sábado se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que es la primera causa de muerte externa en nuestro país, es decir, la que se produce de forma no natural y que sería evitable si hubiera más prevención, educación emocional y recursos destinados a la salud mental.
Debajo del suicidio, hay unos factores de riesgo o precipitantes, siendo el primero de ellos la depresión, una enfermedad que debe ser tratada cuanto antes para evitar que vaya a más.
Uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar es la distimia, un trastorno depresivo persistente, continuo y a largo plazo, es decir, crónico que puede comenzar en la niñez o en la adolescencia. Según publica la BBC, afecta aproximadamente al 6% de la población mundial, según la OMS.
¿Cuáles son los síntomas de la distimia? Según la Clínica Mayo, por lo general, los síntomas aparecen y desaparecen durante años y su intensidad puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, no suelen desaparecer durante más de dos meses y pueden presentarse episodios de depresión mayor antes o durante el trastorno depresivo persistente, lo que a veces se llama "depresión doble". Entre los principales síntomas están:
En los niños, los síntomas del trastorno depresivo persistente pueden incluir estado de ánimo deprimido e irritabilidad.
La Clínica Mayo asegura que se desconoce la causa exacta de este trastorno, ya que puede englobar más de una causa. Por ejemplo:
Es importante saber que no existe una manera que asegure el evitar padecer este trastorno depresivo, pero es primordial que si se siente que algo no va bien o se tiene alguno de los síntomas antes mencionados, pedir ayuda cuanto antes.
De las 46.000 llamadas que ha recibido el 024, el teléfono contra el suicidio del Ministerio de Sanidad, un tercio han sido efectuadas por menores de 30 años, y próximamente se incorporará un servicio de chat para que "la gente joven acuda".
Los últimos datos de los que se disponen son los de 2020, el primer año de la pandemia, en el que se quitaron la vida 3.941 personas. Esas cifras son en la práctica bastante mayores porque muchos de los casos de suicidio se registraron como otro tipo de muerte: en las estadísticas solo los ahorcamientos alejan toda duda de que la muerte ha sido buscada.