La variante ómicron del coronavirus sigue siendo la principal en contagios en nuestro país, cuyas cifras de personas infectadas continúan siendo récord. A pesar de que esta cepa es mucho menos letal que otras, sí es muy contagiosa, por lo que el virus se expande a mayor velocidad.
Debido a esto, y al aumento de las bajas laborales por culpa de ómicron, el Gobierno decidió rebajar de diez a siete días la cuarentena para aquellas personas que se hiciesen un test y diese positivo. Sin embargo, hay algunas personas que después de cumplir esos siete días, se hacen otro test de antígenos por precaución y continúan dando positivo.
Lo mejor que se puede hacer es continuar aislado hasta que se cumplan diez días porque, a pesar de que la carga viral puede haberse reducido considerablemente -lo más común es que después de seis días se deje de dar positivo y que esta sea residual o inexistente-, es posible que se continúe contagiando en algunos casos.
Según un estudio publicado por el Instituto Nacional para Enfermedades Infecciosas y del Centro de Control de Enfermedades de Japón, entre los días 3 y 6 desde que se iniciaron los síntomas, es cuando está la mayor carga viral y por tanto, la mayor infectividad.
Después del séptimo día, esta carga viral disminuiría hasta el 18,8% de los casos y en el décimo es cuando los investigadores ya no encontraron restos del virus.
Por otra parte, otro estudio realizado por la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido estima que el 31% de las personas continúan siendo infecciosas cinco días después de haber iniciado los síntomas. Después de los siete días, el porcentaje baja hasta el 16%, y entre los días ocho y nueve, este porcentaje baja al 10%. Después del décimo día, sólo el 5% de los casos siguen siendo contagiosos.