Un piloto de un apagafuegos, roto tras combatir el incendio: "Emocionalmente es muy duro ver la devastación"
El integrante del equipo de extinción de incendios reconoce el impacto emocional que supone sobrevolar durante horas un paisaje arrasado por las llamas y explica las complejas decisiones que deben tomarse en pleno vuelo para operar con seguridad.
La lucha contra un gran incendio no solo se libra en tierra. Desde el aire, los pilotos de los aviones anfibios Canadair afrontan condiciones extremas para intentar frenar el avance de las llamas. Pero, más allá de la dificultad técnica, hay un aspecto del que pocas veces se habla: el desgaste emocional que supone contemplar desde la cabina la destrucción de miles de hectáreas de naturaleza.
Eso es precisamente lo que ha querido trasladar uno de los pilotos españoles que participa en las labores de extinción, quien ha relatado cómo se vive una jornada de trabajo sobre uno de los incendios más devastadores de las últimas semanas.
"Es muy duro ver la devastación del incendio"
El piloto no ocultó el impacto que le produce sobrevolar durante horas un paisaje completamente calcinado. Según explicó, incluso después de años de experiencia, sigue impresionándole la magnitud de este tipo de emergencias.
"No dejo de sorprenderme. Este incendio ha sido de una magnitud descomunal".
Durante los trayectos entre el punto de carga de agua y la zona de descarga, asegura que la imagen que contemplan desde el aire resulta desoladora, ya que supone recorrer kilómetros viendo un paisaje desolador, y asegura que "es una pena porque luchamos para defender el tesoro más grande que tenemos: Nuestros campos y nuestra naturaleza".
El piloto reconoció que esa realidad termina afectando también a quienes participan directamente en la extinción: "Emocionalmente es muy duro ver la devastación del incendio".
Volar entre humo, viento y turbulencias
Más allá del impacto visual, las operaciones obligan a trabajar en un entorno extremadamente complejo, donde las condiciones meteorológicas cambian constantemente y cualquier decisión puede resultar determinante. El piloto explicó que el humo, las corrientes de aire y las fuertes turbulencias complican enormemente el manejo del avión.
"Son zonas en las que se junta el humo, se juntan vientos altos, turbulencias muy fuertes y eso condiciona mucho el vuelo del avión en zona".
Aunque recordó que el Canadair está específicamente diseñado para operar en este tipo de escenarios y que las tripulaciones reciben un entrenamiento muy exigente, admitió que los grandes incendios obligan a evaluar continuamente la situación.
"En incendios grandes o muy grandes tenemos que analizar muchas cosas en tiempo real, llegar a la zona, tomar muchas decisiones y, sobre todo, operar siempre de la forma más segura posible para ser lo más efectivos posibles".
Así trabaja un Canadair durante un incendio
El piloto también detalló el funcionamiento de los aviones anfibios que forman parte del dispositivo español de lucha contra incendios. Explicó que el Canadair realiza la carga directamente sobre la superficie del agua, donde recoge hasta 6.000 litros en apenas unos segundos antes de dirigirse nuevamente hacia el frente del fuego.
"El avión se desliza por la superficie del agua, va cargando hasta 6.000 litros de agua, lo cual es una cifra muy llamativa al ser el medio más grande de los operados en España".
Una vez completada la carga, las tripulaciones reciben las instrucciones del coordinador de medios aéreos para decidir el punto exacto de descarga.
"Con la ayuda del coordinador de medios aéreos, que es el que nos da las coordenadas, atacamos al flanco o a la cabeza del fuego, dependiendo de lo que nos indiquen, y normalmente en carrusel, un avión tras otro, para ser lo más efectivos posible".
La cooperación internacional para mejorar cada operación
El piloto también puso en valor la colaboración entre los distintos equipos internacionales que participan en este tipo de misiones, un intercambio de experiencia que considera fundamental para seguir perfeccionando las operaciones aéreas de extinción.
"La verdad es que es un lujo poder contar con ellos. Para nosotros también es una experiencia brutal".
A su juicio, compartir procedimientos y conocimientos entre diferentes países permite mejorar continuamente la eficacia de los medios aéreos.
"Hacemos de la operación de apagafuegos, especialmente de Canadair, cada día un poquito mejor, juntando todos los conocimientos que tenemos las diferentes naciones".