Un hombre de honor, la nueva novela de Paloma Sánchez Garnica

Paloma Sánchez Garnica: Me llama mucho la atención que Sirhan Sirhan, asesino "oficial" de Robert Kennedy sigue aún en prisión

Un hombre de honor (Planeta) nos traslada a la Nueva York de 1968 dominada por la violencia de la mafia siciliana y su ley del silencio. Un contexto opresivo que pondrá a prueba las agallas de la protagonista.

Paco Paniagua

Madrid |

Paloma Sánchez Garnica en Nueva York | Javier Ocaña

La novela comienza con una helada cita en enero de 1968 donde Fabrizio Donatti se ve obligado a aceptar el encargo del Gordo Farelli bajo la inflexible ley de la mafia. Estamos junto al lago de Central Park, al fondo se pueden ver las torres gemelas del majestuoso bloque de apartamentos art déco de El Dorado, en el 300 de Central Park West. Es el mejor de los escenarios para hablar de los códigos de la mafia en Nueva York, y lo que puede costar el precio de la traición: la vida no solo tuya, sino también de tus seres queridos.

""Son dos hombres de honor -explica Paloma Sánchez Garnica- porque un hombre de honor se convertía después de un ritual que sale en la novela. Era voluntario, no les obligaba nadie. Pero es cierto que, desde el momento en que se convertían en hombres de honor, perdían su libertad individual a costa de pertenecer a una organización, una familia y formar parte de algo importante". "Las razones por las que hombres de todo tipo se convertían en hombres de honor -hombres hechos como decían en EEUU-las razones podían ser muy variadas, desde salir de la miseria a buscarse un medio de vida en una sociedad en la que estaban absolutamente desarraigados. Entrar en una organización que les protegía".

El código de lealtad

Entrar a formar parte de la mafia, señala Paloma Sánchez Garnica, "suponía asumir un código de lealtad. La Ley del Silencio que surge de una tradición siciliana no acudir a los autoridades para resolver los conflictos. Esto lo toma la mafia siciliana como norma general de la organización y básicamente suponía no colaborar en ningún momento con las autoridades, no revelar absolutamente ninguna información de la organización, mantener la lealtad por encima incluso de la propia familia. Se dice que a la mafia se entra de forma voluntaria y solamente se sale en caja. Muerto", explica la escritora.

Times Square Nueva York | Javier Ocaña

Mientras EEUU se desgarra entre la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles y una creciente tensión política, la joven hija de una familia adinerada Nicole Donaldson, sueña con abrirse camino como periodista en un mundo dominado por los hombres. La novela narra perfectamente cómo es la vida en las grandes familias ricas de Nueva York, el papel que se espera de la mujer y hasta dónde no debía llegar.

El otro gran personaje es el detective judío Frank Bernstein, que lucha contra la extensión de la droga en Nueva York. "Más allá de ir tras una organización criminal -explica la autora- está convencido de que la justicia no puede depender ni de los intereses políticos, ni de las presiones internas, ni de las conveniencias personales.

El Nueva York en Un hombre de honor

En Un hombre de honor los lectores van a recorrer la Nueva York del 68: Central Park frente a los grandes edificios de apartamentos de las familias más adineradas de la ciudad. La catedral de San Patricio donde concluye la novela. Times Square y el antiguo edificio de The New York Times donde trabaja la joven periodista Nicole Donaldson. La pizzería Lombardi,s la primera de Nueva York. El lujoso restaurante Delmonico,s epicentro de los grandes negocios en el distrito financiero. Los muelles de Hoboken en New Jersey a donde llegaban los camiones de mercancías clandestinas. El Harlem residencial donde vive el detective Frank Bernstein o la antigua comisaría 32 en medio de las calles testigos de las revueltas raciales tras la muerte de Martin Luther King y el miedo al reclutamiento para Vietnam. O el Kat,s Delicatessen, en el caótico Lower East Side, local que en la novela se convierte en el refugio secreto de los amantes.

Los enclaves de la novela en la Nueva York de 1968 | Editorial Planeta

Las otras pistas sobre el asesinato de Robert Kennedy y la invesgación de la periogistaa Nicole Donaldson

Edición del New York Times tras el asesinato de Robert Kennedy | Editorial Planeta / The New York Times

"He escrito este libro por pura curiosidad. Ya indagué en el año 68 en París, con La Sospecha de Sofía -incluso en España y en Alemania- y yo escribo para aprender, para comprender el mundo en el que vivimos a través de conocer el pasado -explica Paloma Sánchez Garnica- y con la documentación, hacer un viaje en el tiempo y me apetecía entender esa época en Nueva York". "Y me llamaba mucho la atención que Sirhan Sirhan -el asesino oficial de Robert Kennedy- diga todavía en prisión, siga vivo, siga diciendo que no recuerda haber disparado, aunque sabe que disparó, no es inocente y podía haber matado a mucha gente. Pero -continúa Paloma Sánchez Garnica, - el planteamiento de quién mató a Robert Kennedy sigue estando ahí". "De hecho, tanto la familia como el hijo de Robert Kennedy le han perdonado ya han dicho que tiene que salir en libertad condicional".

"Las novelas para mi requieren un poco de tensión y todo lo que hay detrás de la muerte de Robert Kennedy -se ha hablado mucho de la muerte de su hermano- es muy interesante. Un hombre que podía haber llegado a la presidencia de EEUU y que seguramente -no sé si le hubieran dejado- pero seguramente hubiera removido todo lo que pasó con su hermano. Era su pretensión y por eso se estaba convirtiendo en una amenaza para muchos".

Un hombre de honor, concluye Paloma Sánchez Garnica, es la crónica de un mundo que crujía bajo el peso de sus propias contradicciones, y la historia de como el silencio compartido puede convertirse en el único refugio frente a la brutalidad de la realidad.