Muere a los 97 años Bunny Levine, actriz de Las chicas Gilmore y Shameless
La intérprete estadounidense falleció mientras dormía en su residencia de Tarzana tras una extensa y tardía trayectoria en el mundo de la televisión y el cine.
Madrid |
El panorama audiovisual se despide de una de sus actrices de reparto más incombustibles. Bunny Levine, conocida por sus entrañables apariciones en exitosas series de televisión y largometrajes recientes, ha fallecido a los 97 años de edad, dejando tras de sí un legado marcado por su vocación tardía pero incesante por el mundo de la interpretación.
Según ha revelado recientemente su representante, Brandon Kjar, al medio especializado The Hollywood Reporter, la actriz murió de forma plácida mientras dormía. El deceso se produjo el pasado jueves veinte de agosto en su domicilio habitual, ubicado en el barrio de Tarzana, en la ciudad de Los Ángeles.
Extensa trayectoria frente a las cámaras
A lo largo de las últimas dos décadas, logró hacerse un hueco en la pequeña pantalla participando en una larga lista de producciones de proyección internacional.
Entre sus créditos televisivos más destacados se encuentran sus intervenciones episódicas en ficciones como Ley y orden, Todo el mundo quiere a Raymond, Las chicas Gilmore, Betty, Community, Mentes criminales, Dos chicas sin blanca, The Middle, Shameless y El Jurado.
En el ámbito cinematográfico, Levine también acumuló notables trabajos secundarios en películas como Zohan: Licencia para peinar, La ciudad de las estrellas, Ni de coña estás invitada a mi bat mitsvá y Thelma: La venganza nunca ha sido tan dulce. Con una vitalidad excepcional, la familia ha recordado a través de un comunicado que la intérprete seguía presentándose activamente a audiciones a sus 97 años, manteniendo intacta su ilusión por la profesión hasta el final de sus días.
Una vocación impulsada tras la jubilación
Nacida en el estado de Nueva Jersey el 22 de diciembre de 1928, Levine demostró un gran interés por la actuación desde una edad muy temprana. Sin embargo, priorizó su faceta académica obteniendo másteres por la Universidad de Nueva York y la Universidad de Columbia, y dedicó gran parte de su vida a trabajar como bibliotecaria escolar, así como a la crianza de sus tres hijos.
En paralelo a su labor docente, cofundó junto a su marido Bernie Levine, con el que estuvo casada cincuenta y tres años, la organización Actors Connection en Nueva York, destinada a impulsar las carreras de intérpretes noveles.
Fue tras jubilarse cuando ella misma decidió asistir a clases de interpretación, y en el año 2003, tras enviudar, optó por mudarse a Los Ángeles para centrarse definitivamente en su faceta como actriz profesional.