ENTREVISTA ONDA CERO

Las monjas de Belorado recurrirán el desahucio porque "tienen sorpresas": su portavoz avisa de que "tenemos monjas para rato"

Francisco Canals, portavoz de las monjas de Belorado, nos ha contado que "esto no ha hecho más que empezar", y que las exmonjas están muy tranquilas porque confían en la justicia divina y "Dios todavía no les ha hablado, pero lo hará".

Por qué las monjas de Belorado se separaron de la Iglesia: "Querían monjas que dijeran sí a todo"

Tomás Sanjuán

Madrid |

Audio: Tomás Sanjuán / Imagen: EFE

Tenemos monjas para rato. No lo dice la prensa, no lo dice el juez, tampoco Dios, aunque ellas confíen en que sí. Es una afirmación del propio portavoz de las exmonjas, Francisco Canals, en la entrevista que nos ha concedido en Onda Cero.

Él, mejor que nadie, conoce la compleja situación de las monjas que, en mayo de 2024, protagonizaron una ruptura sin precedentes con la Iglesia católica oficial. Desde entonces, la comunidad formada por trece religiosas, ocho de ellas jóvenes y cinco de edad avanzada, vive bajo la presión judicial, con varios frentes abiertos. Son, o eran, monjas de clausura, pero la vida que viven no tiene nada que ver con eso de 'vivir encerradas', porque atraviesan numerosas citas judiciales, procesos civiles, y una orden de desahucio prevista para el 12 de septiembre.

Pero a pesar de tener tantos frentes en contra, Canals asegura que la justicia en la que confían, es la divina:

Las monjas están muy tranquilas, tienen una gran seguridad. Ellas confían en la justicia divina, tienen hasta siete demandas judiciales, pero al mismo tiempo tienen confianza en lo que en el mundo religioso se llama 'la suerte del pobre'. Confían en que, en el último momento, Dios las ayudará

Su 'divorcio' con la Iglesia

El caso estalló mediáticamente en mayo de 2024, cuando las religiosas acudieron a un notario para formalizar su separación de la Iglesia católica. Un paso que, según Canals, fue el resultado de un largo desencuentro con la jerarquía eclesiástica:

Las diferencias no son nuevas. Se remontan a 2011. Ellas ya eran monjas muy activas, usaban Skype, Internet, organizaron una casa rural, participaban en cursos de formación. Eso no gustaba a la Iglesia. La Iglesia ha querido siempre monjas sumisas, medievales, y que dijeran que sí a todo

Las religiosas rechazan el Concilio Vaticano II y no reconocen a los Papas desde 1958. Se adhieren a una corriente ultratradicionalista y sedevacantista. Para ellas, el último Papa legítimo fue Pío XII y hoy responden espiritualmente ante Pablo de Rojas, un obispo expulsado en 2019 por proclamar tesis sedevacantistas, alineadas con lo que ellas piensan.

A pesar de ello, Canals insiste: "Siguen siendo profundamente religiosas. Rezan, visten el hábito. No han cambiado su forma de vida. Lo único que no reconocen es al Papa ni a la Santa Sede. Consideran que es una multinacional de influencias".

De la clausura a la fama

Es un salto muy llamativo, porque han pasado de vivir separadas del mundo exterior, ha estar en el foco de la actualidad. Y es normal, porque desde su ruptura, la exposición mediática ha sido constante.

Nunca quisieron ser famosas. Pero el otro día, el 29 de julio, había 36 periodistas en el juzgado y ocho monjas que salían de la clausura. Esa salida no es voluntaria. Es forzada. Las ha llamado la autoridad judicial, es como el padre que tiene que salir a buscar el sueldo para mantener a los hijos

El juez ordena el desahucio del convento de Belorado

Las monjas de Belorado aseguraban hace unos días que viven bajo el "juicio de Dios". Pero ha sido el Juzgado de Primera instancia e Instrucción de Briviesca quien ha fallado en contra y ha ordenado su desahucio del convento en el que viven. La sentencia condena a las religiosas a abandonar el convento donde aún residen y a devolver el inmueble al Monasterio de Belorado. Si no cumplen voluntariamente, podrían ser desalojadas por la fuerza. Pero están tranquilas, porque además de confiar en la "justicia del cielo", están preparando medidas de las que funcionan "en la tierra":

La sentencia se dictó en solo 48 horas. Es un caso tan complejo que eso debería hacernos pensar a todos. Claro que aceptarán lo que diga la justicia, pero ellas dicen que Dios todavía no les ha hablado. Primero escuchan al juez, pero luego esperan a Dios. A pesar de que el desahucio está fechado para el 12 de septiembre, yo sí que creo que van a presentar un recurso antes del 20 de agosto

En caso de que se ejecute el desalojo, podrían trasladarse a alguno de los otros monasterios que gestiona la comunidad, pero la situación es compleja: "El de Derio también está amenazado por un desahucio, aunque va más lento. Y el de Orduña tiene una hipoteca pendiente. Las decisiones se toman sobre la marcha. Ni ellas mismas saben qué pasará".

La polémica con las mayores

Una de las polémicas más comentadas ha sido la situación de las cinco monjas mayores, que siguen perteneciendo a la iglesia porque no firmaron ese manifiesto de separación y, por lo tanto, podrían quedarse en el convento.

Sin embargo, la Fiscalía ordenó su separación por su bienestar y la seguridad, algunas con alto grado de dependencia por su edad. El 1 de agosto, la Federación de Clarisas, acompañada de la guardia civil, fueron a ejecutar ese traslado, pero las exmonjas cismáticas lo impidieron, asegurando que la voluntad de las mayores, es quedarse con ellas. Canals así lo confirma:

Tienen entre 86 y 101 años. Algunas llevan allí más de 60 años. No quieren marcharse. Yo mismo he hablado con ellas y se lo dijeron también a la comitiva judicial que fue el 1 de agosto. Separarlas sería cruel. No están inhabilitadas judicialmente y tienen capacidad de decisión

A pesar de las dificultades, las monjas siguen activas: han creado una casa rural, un restaurante de clausura en Asturias, grabaron un CD, vendieron chocolate con marca propia y participaron en ferias gastronómicas. "Son monjas creativas. Tomarán la iniciativa. Algo harán. Estoy seguro de que habrá sorpresas", adelanta Canals.

Sobre las deudas, reconoce: "Tienen deudas de todo tipo. Dejaron un monasterio sin pagar, tienen multas, embargos. Y además no tienen acceso a sus cuentas. Están intervenidas por una comisión gestora del arzobispado". Pero niega que las dificultades vengan por separarse de Roma: "Una monja no tiene sueldo, ni cobra de la X de la renta. Siempre se han autosustentado. Pero emprender también implica endeudarse. Han cometido errores, pero también son un nuevo modelo de monja, más creativa, adaptada a los tiempos".

Francisco Canals concluye con una reflexión que resume el espíritu de la comunidad: "Ellas piensan como comunidad, no como individuos. Han vivido guerras, pandemias. Y lo que están viviendo ahora es solo un capítulo más. Tenemos monjas para rato. Algo sucederá".

Las monjas de Belorado asisten a la vista oral por la demanda de desahucio | EFE