Miriam Jiménez, socióloga: "Cuando hay huelga de maquinistas, hay bronca contra ellos por llegar tarde, pero miran por la seguridad de quienes llevan en sus vagones"
La socióloga y politóloga acaba de publicar 'No eres tú, es el sistema', un libro que nos recuerda que, muchas veces, decisiones que tomamos y asumimos como culpas o fracasos personales, en realidad están condicionadas por las estructuras sociales del capitalismo.
Madrid |
El accidente de Urda (Toledo) ha hecho que veamos lo mejor y lo peor de la sociedad. Lo mejor del ser humano se ha visto en la entrega y la solidaridad de ciudadanos anónimos, profesionales y servidores públicos que se han dejado la piel y las horas del día y la noche para socorrer, trabajar y desescombrar. Son la mayoría. Pero también hay quien aprovecha para polarizar y buscar culpables sin tener información.
Este es un problema que ha señalado esta semana la socióloga y politóloga, Miriam Jiménez Lastra, cuya intervención en la televisión pública fue muy destacada, ya que hablaba de la utilización de bulos para polarizar, de la filtración y exposición despiadada de los audios del maquinista fallecido con el centro de control de Atocha y de que hay un colectivo que lleva tiempo hablando sin que lo escuchemos.
"Hay que escuchar a los trabajadores en lugar de exponerles"
"Creo que hay un detalle que es muy importante y es escuchar a los trabajadores en lugar de exponerles como se les está exponiendo. Los maquinistas llevan en huelga muchísimo tiempo y se ha hablado con muchísima frivolidad de las huelgas de los maquinistas. "¿Qué queréis, ganar más dinero?", decían. Pues cuidado, porque los maquinistas tienen una responsabilidad increíble y estaban haciendo huelga y perdiendo días de salario por la seguridad no solo de ellos mismos, sino de todas las personas", aseguraba en esa intervención.
Miriam pertenece a una familia de ferroviarios y es hija de maquinista, y durante una entrevista en Julia en la onda explica que en toda su infancia pudo ver cómo en su casa no se sentían representados por lo que se contaba en las tertulias sobre la profesión de padre. Asegura que su padre sentía que a veces se hablaba con desconocimiento o no se ponía encima de las mesas la voz de las personas que estaban en el terreno. Y es importante destacar lo que opinan porque "son un personal estratégico" con una "responsabilidad increíble" que lleva haciendo huelgas durante décadas.
Desautorizar a los colectivos que hacen huelga contribuye a la polarización
"Y este es el punto, que deberíamos haberles escuchado más y haber puesto sus reivindicaciones encima de la mesa", asegura. En la última huelga de maquinistas que hubo, dejaban claro que era una huelga de seguridad porque denunciaban no sentirse seguros y que el sistema tenía fallos. Antes de la tragedia de Urda, los maquinistas ya denunciaban una falta de seguridad, y eso es lo que pone encima de la mesa Jiménez, "que se tome más en consideración la reivindicación de los trabajadores".
Pero es inevitable que cuando un colectivo grande se planta y hace reivindicaciones no solo salariales, sino de otra índole, aparezcan personas desautorizándoles y llamándoles peseteros, lo que, en opinión de la experta, solo "contribuye a la polarización": "Siempre que hay una huelga de maquinistas, hay broncas contra los maquinistas que se comen ellos personalmente porque son quienes están haciendo los servicios mínimos. Entiendo que la gente está muy frustrada por llegar tarde al trabajo, pero es llegar tarde al trabajo un día versus la seguridad y la vida de los maquinistas".
Explica que los accidentes laborales de los maquinistas significan la pérdida de su propia vida y la de toda la ciudadanía porque ellos no están únicamente mirando por ellos mismos, sino por la responsabilidad de las cientos de personas que llevan en sus vagones, "y eso es, cuanto menos, muy digno".
'No eres tú, es el sistema': cuando el foco se pone en el capitalismo salvaje
Miriam Jiménez acaba de publicar un libro que se llama 'No eres tú, es el sistema', en el que dice que muchos de los problemas, agobios, ansiedades y decisiones que tomamos y asumimos como culpas o fracasos temporales, en realidad están condicionados por las estructuras sociales del capitalismo tal y como es hoy, un capitalismo que es una versión salvaje del que trajo durante décadas prosperidad y libertad.
"Cuando hay una desgracia, vemos las alarmas, pero no las raíces de los problemas"
La socióloga explica que todo el mundo le está diciendo que su libro ha llegado en el momento justo porque se están viendo fallos en el sistema desde muchos ámbitos y prueba de ello son las huelgas que se están produciendo en diferentes sectores. Ella asegura que viene a poner encima de la mesa un debate con el que pretende que la gente sea más consciente de cómo es la realidad social que vivimos: "Estamos en un proyecto neoliberal que nos quiere individualizados, atomizados y aislados, pensando que las cosas que nos pasan son casualidades o que son culpa de ese individualismo, y no es verdad. En el libro vengo a explicar que normalmente hay un sistema y lo difícil es darse cuenta de ese sistema y de las raíces de un problema porque cuando surge una desgracia, tendemos a ver las alarmas, pero lo difícil es ver las raíces de los problemas".
En su opinión, lo que tenemos que hacer es procurar dejar al margen discrepancias para buscar juntos soluciones, no polarizar y entender que tenemos mucho más que compartir como humanidad: "Yo siento que se nos está olvidando la humanidad, lo más básico que compartimos, que es que somos seres humanos y por esta situación de estar aislados socialmente, individualizados, se nos olvida que compartimos la vida con personas y que tenemos intereses muy parecidos; creo que hay que recuperar esa base".
Pérdida de valores: "Está de moda ser malvado y canalla en el sentido más macabro"
Miriam Jiménez señala la "pérdida de valores" que hay en el sentido de la "pérdida de solidaridad, de comunidad y de entendernos como colectivo", y que debemos recuperar esa comunidad porque el "sálvese quien pueda no nos va a servir". No ha servido "en las Danas ni en los accidentes de tren": "En ese momento nos apoyamos mutuamente, nos entendemos humanos y solidarios" y eso se ha visto en la gente que ha ayudado, que ha ido a donar sangre, que ha compartido los números de atención a las víctimas.
"El otro día me preguntaban: '¿Pero lo bueno no gana a lo malo?' y yo tiendo a señalar que esto es un sesgo de visibilidad. Al final, te quedas con lo que ves y no se ve lo que está detrás, lo que no está en las calles, lo que está más en el mundo digital o lo que la gente no está haciendo, pero sí diciendo. Y es ahí donde vemos una polarización y una maldad. Está de moda ser malvado, ser canalla en su sentido más macabro. Esto es un punto que también hay que señalar porque cuanto antes lo hagamos, antes encontraremos soluciones", concluye.