Astronomía

Junio, el mes que recibe el verano con los amaneceres más tempranos, los atardeceres más tardíos y el mayor número de horas de luz

El buen tiempo anima a mirar al cielo en las noches que aplacan los calores diurnos. En una observación con telescopios merece la pena saltar por las galaxias primaverales. A ojo desnudo, el baile de los planetas entre el atardecer y el amanecer.

Belén Gómez del Pino

Madrid |

Junio recibe los amaneceres más tempranos del año | Daylenc22//Pixabay

Tenemos la luna en marcha camino de creciente para convertirse en Luna llena el miércoles 11 de junio, será la luna llena de la fresa. Una semana después atravesará su fase menguante para desaparecer del cielo el 25 de junio como luna nueva. La cercanía en fechas entre esta luna y el perigeo, la distancia mínima a la Tierra, provocará mareas vivas más intensas de lo habitual.

Aunque las temperaturas ya nos lo están anunciando, junio es el mes que recibe el solsticio de verano. La nueva estación llegará el sábado 21 a las 4 de la mañana y 42 minutos. Es el momento en que la Tierra atraviesa el punto de su órbita desde el cual el Sol alcanza su máxima elevación sobre el horizonte al mediodía y el que pasa más tiempo desde su amanecer hasta el ocaso. Es el día con más horas de luz solar pero no el que amanece antes ni tampoco el que anochece más tarde. Y como durante varios días esa altura parece no cambiar, hablamos del solsticio -sol quieto- de verano. La estación durará 93 días y 16 horas.

Seis horas más de luz que en invierno

La diferencia, en horas de sol, entre el solsticio de verano y el de invierno, son casi seis horas, aunque esta cifra varía ligeramente en función de la latitud. A nivel de todo el globo terrestre la diferencia es máxima si nos aproximamos a los polos y mínima en el ecuador.

Junio está tan lleno de luz que del primer al último día apenas ganamos 7 minutos de claridad. A partir del solsticio el día irá perdiendo poco a poco minutos de luz. Del 10 al 19 de junio tienen lugar los amaneceres más tempranos del año. Del 20 de junio al 3 de julio, los atardeceres más tardíos.

Mercurio

Vuelve a nuestro cielo a partir del día 10. Es un planeta habitualmente complicado de observar, ya que al estar tan cerca del Sol, su órbita hace que se eleve poco sobre nuestro horizonte y a menudo queda oculto entre las luces del atardecer. Tenemos que buscarlo entre las estrellas de Géminis, en el horizonte oeste noroeste y permanece en el cielo poco más de media hora tras el ocaso.

Venus

Se va este mes a la madrugada, al este sureste. Ilumina el cielo del pre amanecer con una potente luz que, aunque baja ligeramente de brillo, mantiene una magnitud nada despreciable, de -4. Localizarlo es fácil, es el objeto más brillante del cielo con permiso de la Luna y el Sol. Atraviesa las constelaciones de Piscis y Tauro

Marte

No es buen mes para localizar el planeta rojo, aunque pasa en el cielo más de cuatro horas después del ocaso solar. Baja de brillo y pasa mes en Leo y el último día de junio estará en conjunción con la Luna en tímido creciente. Ahí sí será fácil localizarlo y ver su brillo rojizo.

Júpiter

Son estos los últimos días, de momento, para contemplar el gigante del Sistema Solar. Conforme avancen los días irá perdiendo altura y brillo porque se aproxima a su conjunción con el Sol, que llegará el 24 de junio. Volveremos a recuperarlo al amanecer a finales de julio. De momento este mes está en Tauro con magnitud -1,9, aunque lo terminará en Géminis. Se asoma sobre el horizonte oeste noroeste al final de las tardes.

Saturno

Es este mes otro lucero del alba, aunque no le haga ni sombra a Venus. El planeta anillado coge cada vez mayor altura entre las estrellas de Piscis en las madrugadas. Continúa su movimiento aparente hacia el este y para localizarlo hay que mirar al este unas tres horas antes del amanecer.

No es junio mes propicio para los cazadores de fugaces. Apenas nos visitan un par de lluvias menores. Las Ariétidas Diurnas, con máximo el 7 de junio y la peculiaridad de ser una de las más intensas del año, pero diurnas, es decir, se observan antes del amanecer, lo que dificulta la observación. Y llegarán las Bootidas el 27 de junio, con radiante en la constelación del Boyero pero apenas nos dejan un par de meteoros cada hora.

Nos dejan pocos deseos que pedir. Aún así, ¡felices estrellas!