ENTREVISTA EN MÁS DE UNO

Isabel Peña y Raúl Arévalo presentan 'El Castillo': "Nos daba pudor que pareciera que solo estábamos haciendo ficción"

La co-creadora y el actor protagonista de esta serie sobre explotación sexual cuentan en Más de uno cómo han vivido el proceso de creación de la serie y la dificultad de adaptar aspectos como el propio personaje de 'El Suizo', que interpreta Arévalo.

ondacero.es

Madrid |

'El Castillo' ya está disponible, con seis capítulos, una historia sobre explotación sexual co-creada por Isabel Peña y cuyo protagonista encarna Raúl Arévalo. Los dos cuentan en Más de uno cómo se llevó a cabo la novedosa idea presente en las escenas de sexto. "Reconozco que es idea de Elena (directora de la serie). Es una serie que va sobre explotación sexual y solo hay dos escenas de sexo, por lo que no eran lo más importante. Cuando las escribíamos, sabíamos que queríamos que fueran escenas distintas de las que habíamos estado viendo como espectadores. Elena dio con una clave increíble, nunca hemos visto una escena de sexo así, tiene un valor impresionante", reflexiona Isabel Peña.

La co-creadora de la serie señala que "desgraciadamente" al contar la historia se liga con la realidad de los casos que ocurren en nuestro país: "Hemos llegado a desarrollar un apego fuerte e insano con la realidad. Nos daba un poco de respeto, de pudor, que pareciera que estábamos haciendo solo ficción. Entonces caímos en la cuenta de que podíamos y teníamos que hacer esto. Nos dio oportunidad de agarrar algunos temas que se quedaban flotando en el capítulo y traerlos a un primer plano para que los espectadores extraigan sus conclusiones desde los datos".

Por otro lado, Rául Arévalo detalla cómo se preparó un personaje como El Suizo: "Además de engordar 22 kilos, ha sido un personaje de los que más he trabajado de la mano de los creadores y las directoras. Cuando me ofreció el personaje Isa, me leí primero el libro, luego el guion, y estaba loco por hacerlo, porque soy fan de Isa y Edu. Considero que ha sido un personaje creado de la mano de ellos. Cada gesto y cada cosa estaba consensuado con ellos. Ellos dialogan muy bien, todos esos giros ya estaban en el guion y había que darle forma a eso".

"Hay algo que me fascina a la hora de analizar al ser humano, cómo hay gente como este personaje que necesita creerse un relato como para poder sobrevivir", destaca Arévalo, que añade que le "perturba" cómo los "grandes manipuladores son seres humanos que hacen cosas monstruosas, pero no se presentan como monstruos".

Por último, Isabel Peña recuerda las reuniones de documentación en las que "alucinaban" cuando escuchaban a policías y autoridades de entonces: "Nos contaban que estaban en la inopia. Cuando iban a hacer una redada a un club, a los puteros se les trataba con toda educación y se llevaban a las mujeres esposadas porque eran las únicas criminales. El objetivo en los 90 era llevarse a estas mujeres ilegales".