EN LA SEXTA

Iñaki Urdangarin, de ser intocable a "barra libre": "Atacarme a mí era más fácil que atacar a otro lado"

El que fuera yerno del rey emérito y condenado a 5 años y 10 meses de cárcel por el caso Nóos confiesa en La Sexta cómo fue su vida antes y después de entrar en la Familia Real

Iñaki Urdangarin desvela cómo es su vida actual: "He aprendido a no gustar"

Aurora Molina

Madrid |

Iñaki Urdangarin, exmarido de la infanta Cristina y exdeportista de élite | EUROPA PRESS

Pasó de ser yerno del rey emérito a ser condenado por delitos de corrupción. Este domingo, Iñaki Urdangarin ha desvelado algunos de los detalles más apasionantes y complicados de su vida dentro y fuera de la Familia Real en una entrevista en La Sexta.

"Soy el eslabón más débil. Atacarme a mí era mucho más fácil que atacar a otro lado", confiesa. El que fuera yerno de Juan Carlos I vivió en apenas 15 años un cúmulo de emociones y sentimientos difíciles de explicar.

Pasó de conocer a la infanta Cristina y enamorarse de ella a entrar en la Familia Real para después ser condenado a varios años de prisión por delitos de corrupción. "Para mí ha sido un calvario terrible", asegura.

"Todos los golpes iban hacia mí y yo había hecho las cosas lo mejor posible", detalla respecto al estallido del escándalo que lo llevó a prisión. "Mis errores no eran suficientes para ir a la cárcel", admite. "Me siento culpable de no haber sido capaz de darle la vuelta a esta situación y me sentí mal por haber abandonado a mis hijos".

Reconoce que siempre "hubo la voluntad de aclarar y la disposición de reparar daños causados si administrativamente se había hecho algo mal", pero asegura que nunca se le permitió: "Me sentí mal".

Condenado a 5 años y 10 meses

El caso Nóos, por el que Urdangarin pasó varios años en la cárcel, fue una trama en la que se le consideró el eje principal para la captación de contratos públicos gracias a su cargo y su condición como yerno del rey emérito.

Los delitos por los que fue condenado a 5 años y 10 meses fueron malversación, prevaricación, fraude a la administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. Ahora, cuando ya ha pasado tiempo desde su puesta en libertad, Urdangarin reconoce que pasó de ser intocable para la realeza a tener "barra libre". Según confiesa, "te pueden poner cualquier adjetivo, cualquier medalla negativa. Había barra libre. Duele", lamenta.