Madrid |
"Un golpe tremendo por detrás que nos hizo desplazarnos hacia adelante". Así describe Ignacio Romano el impacto que sufrió el tren de Iryo en el que viajaba cuando fue alcanzado por un AVE en el accidente ferroviario de Urda. El pasajero, que ocupaba el asiento dos del vagón tres, ha relatado en el programa Más de uno, con Rafa Latorre, los momentos de angustia que vivieron los viajeros tras la colisión.
Según su testimonio, el tren llevaba aproximadamente diez minutos detenido en una recta cuando se produjo el impacto. La violencia del golpe hizo que los pasajeros se desplazaran hacia delante, provocando caídas y golpes dentro del vagón.
"Todas las maletas de la gente que estábamos en el vagón se movieron y nos caímos unos encima de los otros", ha explicado Romano, que ha destacado la magnitud del impacto y la desorientación que provocó entre los viajeros.
La situación se complicó cuando el vagón quedó desplazado y dificultó la movilidad por su interior. "El vagón quedó desplazado con un ángulo como de 45º", ha relatado. A partir de ese momento, comenzaron a escuchar gritos de otros pasajeros que necesitaban ayuda.
Romano ha explicado que, al comprobar lo que estaba ocurriendo, él y otro pasajero que podían moverse por el interior del vagón acudieron a auxiliar a otros viajeros. El testigo ha contado que ayudaron a dos personas que se encontraban en una situación especialmente delicada. Una de ellas estaba inconsciente, mientras que la otra manifestaba un fuerte dolor en el pecho.
"Las colocamos en una posición un poco más cómoda que la que tenían", ha explicado sobre la asistencia que prestaron mientras esperaban la llegada de los equipos de emergencia.
El pasajero ha descrito la escena como especialmente dura y ha recordado los gritos que se escuchaban dentro del tren después del impacto. "El panorama era terrible", ha resumido.
Para facilitar la comunicación con los servicios de emergencia, algunos viajeros llegaron a romper un par de ventanas del vagón. Según Romano, los equipos de asistencia acudieron rápidamente y atendieron a los afectados antes de proceder a su evacuación.
El pasajero ha asegurado que se encuentra bien y que consiguió mantenerse en su sitio al producirse el impacto. Cuando notó el golpe, se agarró con fuerza a la mesa y al asiento para evitar salir despedido. Romano viajaba en el vagón tres, muy cerca del segundo coche del tren, que, según ha explicado durante la entrevista, se encontraba completamente volcado.
"Yo estaba en el vagón tres, en el asiento dos, muy próximo al vagón dos, que ahora mismo lo estoy viendo y está completamente volcado. Con lo cual, puedo decir que tenía suerte", ha señalado.
Su ubicación le permitió salir relativamente indemne del impacto, aunque fue testigo directo de las consecuencias de la colisión y de la situación en la que quedaron algunos de los pasajeros.
El relato refleja la violencia del accidente y las dificultades que encontraron los viajeros para desplazarse por el interior del convoy tras el choque.
Tras ser atendidos en la zona del accidente, los viajeros que se encontraban en condiciones de hacerlo permanecían agrupados a la espera de que llegaran autobuses para trasladarlos al polideportivo de Urda, habilitado para recibir a los afectados.
Romano ha valorado positivamente la atención recibida por los servicios de emergencia y ha afirmado que, en ese aspecto, no tenía ninguna queja.
El pasajero también ha confirmado que había podido contactar con sus familiares para comunicarles que estaba bien y tranquilizarlos después de los momentos de incertidumbre.
"Ya he podido hablar con todos", ha explicado durante la conversación con Rafa Latorre.