El kéfir ha pasado en unos años de ser una rareza a ser un producto de alta demanda en los supermercados españoles. Según los datos facilitados por Agricultura, el mercado nacional de lácteos fermentados ha aumentado un 120% desde 2020.
Un aumento que llega sin que exista todavía en España una normativa específica para este alimento. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación quiere cambiar esta situación
Ya ha comenzado a elaborar la primera norma de calidad específica para el kéfir, que determinará qué características deberá reunir un producto para comercializarse bajo esta denominación.
Esta es una de las cuestiones que pretende resolver la futura regulación. Agricultura quiere establecer una definición específica del kéfir y criterios de calidad comunes, además de determinar los requisitos que deberán cumplirse durante su elaboración y comercialización.
La norma regulará también cómo puede denominarse el producto y qué información debe aparecer en su etiquetado. El Ministerio considera necesaria esta regulación por la coexistencia actual de diferentes métodos de producción.
Se pretende que el consumidor pueda saber con mayor claridad qué está comprando cuando encuentra un producto denominado kéfir y, al mismo tiempo, proporcionar mayor seguridad jurídica a fabricantes y distribuidores.
Uno de los objetivos centrales será precisamente el etiquetado. Agricultura pretende que la futura norma garantice información "clara y veraz" para los consumidores y establezca unas reglas comunes ante los distintos sistemas utilizados para elaborar el producto.