El Cabildo de El Hierro declaró este viernes la emergencia social y la necesidad de colaboración con las instituciones superiores para la gestión de la actual crisis migratoria en la isla, con la llegada de más de 8.000 personas en las últimas cinco semanas.
Alpidio Armas, presidente del Cabildo, ha formalizado mediante decreto esta petición ante una situación que "se ha ido agravando en los últimos días, ejerciendo presión en los diferentes recursos, tanto humanos como asistenciales, con los que se cuenta en el protocolo".
Este domingo, se ha producido la llegada de un cayuco con 215 migrantes a bordo (entre ellos, diez mujeres y cuatro menores). Este se suma a los seis que llegaron cerca de las islas el sábado con 582 personas a bordo. Desde el pasado lunes y, sin contar los que han llegado este fin de semana, se registraron más de 3.000 personas a bordo de una treintena de cayucos.
"Necesitamos más recursos y medios"
El presidente insular considera que estas cifras obligan a tomar esta decisión institucional para dar una respuesta acorde a la situación de forma "coordinada con el resto de las instituciones, porque El Hierro no puede afrontar esto solo".
"Necesitamos más recursos y más medios para evitar que el protocolo que hemos venido realizando durante estos últimos años no se desborde ni se rompa", comenta.
En este decreto se solicita tanto al Gobierno de Canarias como al Estado la presencia de más medios humanos y una rotación que permita el descanso al personal de los dispositivos de asistencia, tanto de Salvamento Marítimo como del Servicio Canario de la Salud, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Cruz Roja y otras ONG encargadas de la asistencia a personas migrantes.
En esta declaración también se contempla establecer protocolos para trasladar de forma coordinada a las personas migrantes a otras islas con mayor capacidad y reforzar las instalaciones de primera acogida de la isla, entre otras medidas.
El presidente también pone el acento en la necesidad de tener en cuenta la realidad de La Restinga y de los sectores que desarrollan su actividad en el entorno del puerto.
La situación migratoria tiene una "incidencia directa" en la dinámica habitual de esta localidad, por lo que resulta necesario atender también las necesidades de sus vecinos, comerciantes, empresas, profesionales del sector pesquero y empresas de buceo, señala Armas.