Cremación en agua, el nuevo método de las funerarias para cuidar el medio ambiente: en qué consiste, ventajas...
Se trata de un proceso respetuoso con el medio ambiente y más barato que los entierros o incineraciones tradicionales.
Madrid |
Ni entierro ni incineración, la cremación por agua ha llegado para quedarse, tal y como ha explicado Juanjo Sánchez Oro en El colegio invisible, "es una técnica igual que la incineración, pero más respetuosa con el medio ambiente". Por el momento no ha llegado a España, pero se ha probado en Escocia, en varios estados de Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica y Países Bajos.
Sin embargo, parece que a nuestro país tardará en llegar, ya que, según Sánchez-Oro, las encuestas muestran que la gente no es "muy proclive" hacia esta iniciativa. Aunque hay funerarias que se han interesado, porque es una técnica con muchas "ventajas ecológicas".
Cómo se hace la cremación por agua
Es una técnica que seguro no deja indiferente a nadie. El cadáver se extrae del ataúd y se coloca en una máquina llamada resonadora. Ahí se envuelve en un sudario que es biodegradable, hecho de seda o lana, para posteriormente introducirlo en una cámara de acero presurizada.
Una vez en su interior se añade una mezcla de agua y una solución alcalina de hidróxido de potasio al 5%. Toda la mezcla se calienta a 150 grados. "No llega a hervir, pero pasadas tres - cuatro horas, el cuerpo se descompone", ha apuntado Juanjo. Pasado este tiempo, el líquido se espesa y todo queda "como un caldo".
Como el cuerpo se ablanda, se puede deshuesar y por un lado quedan los huesos y por otro los tejidos. Lo más sorprendente de todo es que ese líquido, una vez enfriado, se trata y se puede echar por el sumidero, por la red de tratamiento de agua. "Es orgánico completamente, con el mismo uso que a las aguas residuales", añade el periodista.
¿Y qué se hace con los huesos? Muy sencillo. Se secan y se muelen hasta obtener "un polvo muy fino", en palabras de Juanjo, que es el que se entrega a las familias, por eso se llama cremación. A partir de ahí, los familiares deciden qué hacer con ello. Cabe destacar que también es mucho más barato que un entierro, con un coste entre 1.500 y 5.000 euros.
Otros métodos
La cremación por agua no es el único método ecológico y novedoso. Hay otro llamado reducción orgánica natural, aunque en comparación con los entierros tradicionales es mucho más largo, porque requiere de un proceso de cuatro a seis semanas.
En este caso, el cadáver se coloca en un contenedor cilíndrico de acero reutilizable envuelto entre alfalfa, astillas de madera y paja... Se le inyecta oxígeno para que las bacterias descompongan el cuerpo y se mantiene a una temperatura de entre 55 y 70 grados para eliminar todo tipo de patógenos.
Cuando este largo proceso finaliza, todo el cuerpo -incluidos los dientes y los huesos- queda reducido a 0,75 metros cúbicos de tierra o, lo que es lo mismo, 36 sacos de abono. ¿Y qué puede hacer la familia con ellos? Tiene múltiples usos, desde abonar el jardín, darlos a proyectos de reforestación...
Es mucho más ecológico que la cremación por agua, pero ¿qué pasa si una persona llevaba un marcapasos, o gafas, o dientes postizos? "Todo se retira y se recicla, cero emisiones", ha apuntado el periodista.