Madrid |
Este martes 7 de mayo de 2025 comienza en la Capilla Sixtina el cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco. Uno de los momentos más esperados por los fieles de todo el mundo es la aparición del humo que sale por la chimenea del Vaticano, negro si no hay acuerdo, y blanco si se ha elegido un nuevo pontífice.
Históricamente, la fumata se producía quemando las papeletas de votación junto con paja húmeda para obtener humo blanco, o sin aditivos para generar humo negro. Sin embargo, este método tradicional presentaba problemas: las condiciones meteorológicas o la luz del día podían dificultar la correcta interpretación del color del humo, generando confusión entre los observadores.
Para evitar estas ambigüedades, desde el cónclave de 2005 se implementó un sistema más fiable. Actualmente, se utilizan dos estufas: una para quemar las papeletas y otra auxiliar que, mediante un mecanismo electrónico, añade mezclas químicas diseñadas para producir un humo de color claramente distinguible.
Estas composiciones aseguran que el humo emitido sea claramente negro o blanco, eliminando las incertidumbres del pasado.