¿Tienes congestión, estornudos o picor en los ojos? Con la llegada de la primavera y el aumento del polen en el ambiente, muchas personas comienzan a sentir síntomas que pueden confundirse fácilmente con un catarro. Pero, ¿cómo saber si se trata de una alergia o de un resfriado? Aunque comparten señales, hay claves que permiten diferenciarlos.
La diferencia más importante está en la causa. El resfriado es una infección provocada por un virus. En cambio, la alergia es una respuesta del sistema inmunológico ante sustancias inofensivas, como el polen, los ácaros o la caspa de animales.
Por eso, no todos reaccionamos igual: mientras cualquiera puede resfriarse, solo las personas sensibilizadas desarrollan síntomas alérgicos, y estos suelen aparecer en épocas concretas del año.
Una diferencia clara es la fiebre. El resfriado puede provocar fiebre (sobre todo al inicio), mientras que la alergia no la genera. Además, el resfriado dura entre 4 y 7 días. En cambio, la alergia puede prolongarse durante semanas o incluso meses, siempre que persista la exposición al alérgeno.
Ambas afecciones comparten síntomas como tos, estornudos, congestión nasal y dolor de garganta. Pero hay diferencias clave:
Las alergias afectan especialmente a personas entre 15 y 34 años, con una mayor incidencia en mujeres. También hay diferencias geográficas importantes: Murcia y Madrid superan el 25% de población afectada, frente a comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura, con menos del 4%.
Ante síntomas persistentes, lo mejor es acudir al médico. Automedicarse sin diagnóstico puede enmascarar síntomas o empeorar el problema. Un especialista puede hacer pruebas, identificar el alérgeno y recomendar un tratamiento adecuado, como vacunas antialérgicas.