Mantener las frutas y verduras frescas durante el verano es todo un reto. Las altas temperaturas que estamos viviendo acaban afectando a los alimentos que consumimos haciendo que muchos de estos acaben en la basura.
Una de las preguntas que nos hacemos al volver de la compra es dónde poner las verduras para conservarlas mejor. ¿En la despensa o en la nevera? ¿A qué temperatura?. Aunque se cree que por colocarlas en el frigorífico durarán más, la realidad es que el frío puede acelerar su proceso de maduración.
Las verduras son esenciales en nuestra dieta, aportan nutrientes, fuentes de energía y vitaminas. Por esto es importante saber conservarlas correctamente. La OCU recoge dónde deben almacenarse según su naturaleza:
Alcachofas, espárragos judías verdes, endivias, brócoli, coles de Bruselas, apio, verduras de hoja (lechuga remolacha, repollo), champiñones, guisantes, rábanos, maíz, cebolletas, puerro, nabo y berro.
Pepinos, remolacha, pimientos, ajo, cebollas, patatas, batatas, tomate, calabaza, jengibre y albahaca.
Otro truco que se ha hecho viral es guardar la verdura ya cortada y lavada en un tupper haciendo varias capas con papel de cocina humedecido.