El cielo de octubre nos trae el horario de invierno, una lluvia de estrellas y un cometa que será visible sin telescopio
La oscuridad que empieza a conquistar los días este mes de octubre, es terreno perfecto para buscar estrellas. Sigue siendo visible a primera hora de la noche el Triángulo del Verano. De madrugada suben Orión, Géminis y Tauro, con las Pléyades en su lomo.
Madrid |
Octubre empieza a ser territorio de la noche. Del primer al último día del mes perdemos dos horas y once minutos de luz, culpa en parte de ese cambio horario que asumiremos el último fin de semana del mes; la madrugada del 26 de octubre retrasaremos los relojes una hora, para entrar en el horario de invierno, que mantendremos hasta el mes de marzo y que hará que los primeros días los amaneceres se atrasen, dándonos más luz por la mañana, pero a cambio veremos cerrar el día poco más allá de las seis de la tarde.
El ciclo lunar pilla a octubre camino de la luna llena de las cosechas, que llegará el martes 7 de octubre, justo un día antes de que nuestro satélite atraviese el perigeo, la menor distancia con la Tierra. En su camino la luna atravesará menguante el lunes 13, será luna nueva el martes 21 y cerrará el mes como cuarto creciente el miércoles 29.
En su órbita alrededor del Sol, que recordemos que no es redonda sino elíptica, la Tierra se situará el día 5 exactamente a una Unidad Astronómica, la primera de las medidas que utilizan los astrónomos para hacer cálculos estelares. Son algo menos de 150 millones de kilómetros, o su traducción en minutos luz: 8,3; es el tiempo que tarda en llegar a nosotros la luz del Sol.
Para buscar planetas el mes no es de los más óptimos, pero algo podemos conseguir con paciencia, cielo oscuro y libre de nubes.
Mercurio
Sólo podremos encontrarlo en los últimos días del mes, poco antes de la puesta del Sol pero con dificultad, por su baja altura. Perdemos al mensajero de los dioses durante octubre y noviembre. Lo recuperaremos en diciembre y habrá cambiado de hora, será visible al alba.
Venus
Su brillo, con magnitud -3,8 es una apuesta segura al final de la noche. Se asoma por el horizonte este, entre las estrellas de Leo, aunque pasará a Virgo enseguida. Aguanta en el cielo alrededor de hora y media, hasta que la luz Solar se impone a su brillo.
Marte
Toca despedirse también del planeta rojo y al menos hasta el mes de mayo. Aparece al atardecer con brillo débil de 1,5 pero se oculta apenas una hora después que el Sol y además irá reduciendo su tiempo de visibilidad.
Júpiter
Se asoma al cielo de madrugada entre las estrellas de Géminis y es fácilmente distinguible con su brillo de -2,3. Irá ampliando su ventana de observación porque a finales de mes aparece a medianoche. Incluso con un pequeño telescopio es fascinante observar el baile de sus cuatro satélites galileanos.
Saturno
Es el planeta estrella de octubre porque es la mejor época del año para su observación. Aunque baja ligeramente de brillo, hasta 0,9 de magnitud, se nos pone a tiro casi toda la noche, entre las estrellas de Acuario. Sus anillos todavía no han recuperado la inclinación para que los veamos desde la Tierra, aparecen como un sutil trazo por esa inclinación de -0,6.
Octubre nos deja dos lluvias de estrellas débiles, las Dracónidas, con radiante en la constelación del Dragón y máximo el día 8 y las Épsilon Gemínidas, con radiante en Géminis y máximo el día 18.
Nos deja también una lluvia importante, las Oriónidas, fruto del tránsito de la Tierra, por segunda vez en el año, de la estela de polvo dejada por el cometa Halley. Alcanzan su máximo el día 21 de octubre y tienen su radiante en Orión. Son meteoros muy rápidos, lanzados a 66 kilómetros por segundo. Y no tienen mala intensidad: si el año es bueno, podemos esperar entre 50 y 70 fugaces por hora. Este año facilita la observación la luna nueva. Su momento de mejor visibilidad será poco antes del alba.
Y tenemos un cometa a tiro de telescopio, el C/2025 A6, Lemmon. Anda por la Osa Mayor y se espera que en su fase de máximo brillo alcance magnitud 4, lo que permitirá incluso su visión a ojo desnudo.
Hasta que llegue, disfruten del cielo. ¡Felices estrellas!