Las cesiones de España a Marruecos hasta la crisis en Ceuta: "Un cheque en blanco"
El experto en Relaciones Internacionales, Pedro Rodríguez, lamenta la política de concesiones que ha llevado a que Marruecos, a su juicio, interprete que España está sometida a "una rendición a plazos".
Madrid |
La crisis migratoria de Ceuta trae inevitablemente a la primera línea la postura que España ha mantenido con Marruecos durante los últimos años. Mientras el Gobierno ha defendido la cooperación con Rabat como un pilar esencial para la estabilidad de la frontera sur, algunas voces consideran que esa estrategia ha derivado en una serie de concesiones que el país vecino ha interpretado como una muestra de debilidad.
El experto en Relaciones Internacionales, Pedro Rodríguez, durante una intervención en La Sexta ha recitado una serie de maniobras que a su juicio han dejado a España en una posición muy débil: "¿Tú qué quieres? Tú lo tienes. ¿Quieres que te reconozcamos la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara? Adelante. ¿Quieres que nos olvidemos del Pegasus? Adelante. ¿Quieres que acabemos con una ministra de Exteriores? Adelante. ¿Quieres que defendamos tus posiciones en la Unión Europea? Claro que sí. ¿Quieres organizar un Mundial? Por supuesto. Se da un cheque en blanco".
A su juicio, "todas las concesiones son interpretadas por Marruecos como una rendición a plazos, como signos de debilidad", en una relación marcada, según sostiene, por las aspiraciones territoriales de Rabat sobre Ceuta y Melilla.
El giro histórico sobre el Sáhara Occidental
Uno de los cambios más relevantes se produjo en marzo de 2022, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez modificó la posición histórica de España respecto al Sáhara Occidental y pasó a respaldar el plan de autonomía propuesto por Marruecos, calificándolo como la base "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto.
Meses después, en octubre de ese mismo año, el rey Mohamed VI agradeció públicamente el cambio de postura español durante un discurso en el que elogió la posición "clara y responsable" de España y aseguró que esa decisión abría "una nueva página" en las relaciones bilaterales.
El respaldo español supuso un giro diplomático sin precedentes respecto a la tradicional neutralidad mantenida por Madrid durante décadas y fue recibido con satisfacción por Rabat.
Pegasus y el espionaje a Pedro Sánchez
En mayo de 2022, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, confirmó que los teléfonos móviles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con el software espía Pegasus mediante accesos "ilícitos y externos".
Las intrusiones se produjeron en mayo y junio de 2021, en plena crisis diplomática entre ambos países tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.
Aunque nunca se acreditó oficialmente quién estuvo detrás del espionaje, diversas informaciones periodísticas y de inteligencia apuntaron a Marruecos como principal sospechoso. Sin embargo, las relaciones diplomáticas terminaron normalizándose y el Ejecutivo evitó convertir el caso en un conflicto bilateral de mayor alcance.
La destitución de Arancha González Laya
La remodelación del Gobierno de julio de 2021 también ha sido interpretada por algunos analistas como una concesión a Rabat.
Según publicó El Confidencial en abril de 2023, Marruecos habría exigido en una reunión secreta celebrada ese mismo verano la salida de la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, como condición para retomar las relaciones con España.
Pocos días después de ese encuentro, Pedro Sánchez sustituyó a González Laya por José Manuel Albares. En su primer discurso como ministro, Albares subrayó la necesidad de reforzar las relaciones con Marruecos, al que definió como "gran amigo y vecino del sur".
El Mundial 2030, otro punto de acercamiento
La relación entre ambos países también se estrechó en el ámbito deportivo con la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos para organizar el Mundial de fútbol de 2030.
Tras confirmarse que la candidatura sería la elegida por la FIFA, Marruecos anunció una ambiciosa inversión en infraestructuras y mostró incluso su aspiración de albergar la final del torneo en un gran estadio de Casablanca.
"Una rendición a plazos"
En opinión del experto, el problema de fondo no reside en mantener una buena relación con el país vecino, sino en el mensaje que, a su juicio, transmiten esas decisiones.
"Todas las concesiones son interpretadas por Marruecos como una rendición a plazos, como signos de debilidad", afirma.
"El problema fundamental que tenemos con Marruecos es que, efectivamente, es el vecino de al lado, pero el vecino de al lado quiere un trozo de nuestra casa", concluye.