Cada vez más ciudadanos viven lejos de su lugar de origen o trabajan fuera de sus fronteras, lo que puede generar situaciones complejas en cuanto al permiso de conducción se refiere: conductores sancionados en un país que pueden conducir en otro, diferentes criterios médicos o plazos de renovación desiguales.
Por esa razón, el pasado 5 de noviembre de 2025, la Comisión Europea aprobó la Directiva (UE) 2025/2205 del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de octubre de 2025 sobre el permiso de conducción. El objetivo era claro: lograr un carnet de conducir verdaderamente europeo gestionado bajo las mismas condiciones para todos los países, y de esta manera homogeneizar las licencias en todo el continente.
Ahora es turno de la Dirección General de Tráfico (DGT), que debe llevar a cabo varios cambios para lograr el propósito de la Unión Europea:
Uno de las novedades más destacadas es la introducción de un permiso de conducción digital. Este se podrá descargar en teléfonos móviles y dispositivos electrónicos y tendrá la misma validez legal que el carnet físico. De esta forma, se podrán agilizar los trámites administrativos, controles y adaptarse así a las prácticas digitales de la actualidad.
La Unión Europea fija 2028 como fecha límite para que todos los países hayan incorporado los cambios, con la posibilidad de que se vayan implementando algunas medidas de forma gradual.