El accidente de Adamuz: una tragedia de 20 segundos que se cobra 41 vidas y más de 150 heridos
La tragedia en Adamuz se salda por el momento con 41 muertos mientras avanza la investigación para esclarecer lo sucedido, con el estado de la vía en el punto de mira.
Madrid |
Son las 19:45 horas del domingo 18 de enero. Hace más de una hora que ya se ha puesto el Sol en Adamuz, una pequeña localidad de Córdoba que vive un día como otro cualquiera. Un domingo como otro cualquiera a punto de concluir, con sus vecinos ajenos a que está a punto de ocurrir una tragedia que hará que no sea un día cualquiera a partir de ahora.
Casi a la misma hora en la que se pone el Sol, un tren Iryo sale de Málaga con destino Madrid Puerta de Atocha. A las 18:40 horas, el convoy con número 6189 transporta 300 pasajeros, mientras otro tren de Renfe, un Alvia, ya lleva 40 minutos en marcha desde la capital con 184 viajeros a bordo. Los dos trenes se cruzarán a las 19:45 para cambiar la vida de todos y cada uno de los pasajeros.
Los 20 segundos fatales en la tragedia de Adamuz
Pasados apenas unos segundos de esa hora, los tres vagones de cola del Iryo se salen de la vía por razones que todavía se desconocen y ya investigan las autoridades. Al descarrilar, los coches invaden la vía contraria, por la que en ese momento circulaba el Alvia, cuyo maquinista, que murió en el impacto, tuvo solo 20 segundos para reaccionar ante la invasión en su carril. Solo 20 segundos en los que el siniestro cobró la peor magnitud posible.
Ninguno de los trenes circulaba a máxima velocidad -el Iryo, a 210 kilómetros por hora y el Alvia a 205-, pero fue suficiente para un impacto fatal: los dos primeros vagones del Alvia, los más afectados, salieron despedidos hasta caer en un talud de cuatro metros de altura. A causa de la colisión, el Iryo también se desplazó a lo largo de la vía, quedando los dos trenes a casi un kilómetro de distancia.
Ni Agustín, viajero en el vagón 6 del Iryo con el que hablamos en Más de uno, ni Ana, que tiene a su hermana embaraza en la UCI, ni ningún otro afectado se dio cuenta del alcance del accidente. Solo las primeras luces del día y los vídeos aéreos de la Guardia Civil dieron cuenta de la gravedad de lo ocurrido a gran escala, mientras que los testimonios de terror se fueron sucediendo con el paso de las horas para conocer las vidas truncadas, las historias de las hasta ahora 41 personas que perdieron la vida en Adamuz a última hora del domingo. Como la de la pequeña de seis años que ha perdido a toda su familia.
El Servicio Andaluz de Salud confirma que ya hay 41 muertes al recuperar por la noche el cuerpo sin vida de otra persona que viajaba en el Iryo, mientras que 83 de los 122 asistidos en el accidente ya han sido dados de alta. En distintos hospitales de Andalucía cercanos al siniestro continúan ingresadas 39 personas -35 adultos y cinco niños-, en la UCI permanecen 13 pacientes y en planta hay 26 heridos.
Qué se sabe del accidente en Adamuz
Continúan los trabajos en la zona, que se centran en acondicionar las zonas del Alvia y del Iryo con la labor de dos grúas que tratan de levantar los vagones peor parados. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, lamenta que puede haber más víctimas al producirse el levantamiento de los coches siniestrados, con una situación que Moreno describió como "un amasijo de hierros".
Así, por el momento, la investigación se encuentra en una fase temprana de su desarrollo e incluso el vagón 6 del Iryo, uno de los primeros en descarrilar, aún no ha sido analizado por los investigadores por los trabajos de la Guardia Civil, como ha confirmado el propio Óscar Puente a Alsina. No obstante, expertos apuntan a la posibilidad de una rotura en un tramo de la vía, que puede ser "causa o consecuencia" del descarrilamiento.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios inspecciona la rodadura de otros trenes que circularon por ese puntos en las horas previas al accidente y también ha solicitado a Adif el registro de circulaciones por Adamuz de los días anteriores. También se analizarán los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento en un laboratorio y se extraerán datos de las cajas negras de los dos convoyes para sacar conclusiones.
El presidente de Renfe aleja la posibilidad de que se trate de un fallo o de un exceso de velocidad, al mismo tiempo que explicó que el intervalo de tiempo fue tan corto que no dio tiempo a activar al sistema de seguridad: "El sistema de seguridad y señalización LZB básicamente impide errores humanos (…) Cuando el LZB detecta un obstáculo en la vía, activa el frenado automático. Al parecer, el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos y, por lo tanto, es imposible que actúe el mecanismo".
Además, el tren Iryo que descarriló había sido revisado cuatro días antes del suceso, el pasado 15 de enero. Se fabricó en 2022, según la información de la compañía, y los implicados son modelos "punteros" del mercado.