Un brote de sarampión está asediando a Europa, Inglaterra y Gales que han registrado durante el 2023 el mayor número de niños contagiados de esta enfermedad en décadas.
La OMS confirma en su página web que el sarampión "es una enfermedad víral muy contagiosa". Se trata de una enfermedad que afecta principalmente a las vías respiratorias, antes de propagarse por todo el cuerpo.
Se transmite mediante gotas de aire de la nariz, boca, o garganta de una persona infectada. El virus presente en el aire o sobre superficies sigue siendo activo y contagioso por 2 horas.
El sarampión suele padecerse principalmente en la infancia (entre 2-6 años), pero desde que se vacuna masivamente a la población infantil antes de la edad escolar, su incidencia ha disminuido en más de un 95% y afecta más a niños menores de 15 meses (aún no vacunados) y niños mayores no vacunados o que no han tenido contacto con el virus.
Es muy raro en lactantes menores de 6-8 meses, ya que éstos están protegidos por los anticuerpos pasados a través de la placenta por su madre inmune.
Los primeros síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición al virus y suelen durar entre 4 y 7 días.
Los síntomas del sarampión son:
La erupción cutánea suele aparecer entre el séptimo y el decimoctavo día. Normalmente aparece en la cara y la parte superior del cuello y durante los tres días siguientes se propaga por el cuerpo hasta llegar a las manos y los pies. Esta erupción cutánea suele durar entre 5 y 6 días.
A veces suele provocar algunas combinaciones:
Algunas de estas complicaciones pueden llevar a la muerte.
No hay tratamiento específico, sólo sintomático: antitérmicos, ingerir líquidos o luz poco intensa (por las molestias oculares como la fotofobia).