El riesgo de tomar el café demasiado caliente: por qué importa más la temperatura que la bebida
La evidencia científica muestra que consumir habitualmente bebidas a más de 65 grados sí está asociado con un mayor riesgo de cáncer de esófago.
El café ha pasado durante décadas de aparecer relacionado con posibles problemas de salud a protagonizar estudios que apuntan determinados efectos beneficiosos. Sin embargo, hay un factor que puede ser más importante que el propio café: la temperatura a la que lo bebemos.
Luis Quevedo ha repasado en Por fin, de Onda Cero, qué dice actualmente la evidencia científica sobre una de las bebidas más consumidas del mundo.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo especializado de la Organización Mundial de la Salud, revisó en 2016 la evidencia disponible y concluyó que no existían pruebas suficientes para clasificar el consumo de café como carcinógeno.
El problema aparece por encima de los 65 grados
La situación cambia cuando se introduce la temperatura. La IARC considera "probablemente carcinógeno para los humanos" consumir bebidas muy calientes, definidas como aquellas que superan los 65 grados centígrados. Y esto no afecta exclusivamente al café. Lo relevante es la temperatura de la bebida, independientemente de que se trate de café, té u otra preparación.
"Es la quemazón, la abrasión de tus mucosas, lo que parece tener evidencia en relación con cáncer", ha explicado Quevedo.
La explicación está en la exposición repetida del tejido del esófago a temperaturas muy elevadas. No se trata de beber ocasionalmente una taza demasiado caliente, sino de someter durante años las mucosas a esa agresión térmica de manera habitual.
Según explica, uno de estos trabajos observó que quienes consumían entre cuatro y seis tazas diarias de bebidas muy calientes presentaban aproximadamente el doble de riesgo de carcinoma escamoso de esófago. Otro análisis encontró una asociación con determinados tumores de estómago entre quienes superaban las ocho tazas.
Estos resultados son asociaciones observadas en grandes grupos de población y no significan que tomar una bebida caliente provoque necesariamente cáncer. Sí refuerzan, según explica Quevedo, la importancia de la temperatura como factor a tener en cuenta.