SALUD

¿Por qué a algunas personas no les afecta el café? Este es el motivo, según la ciencia

Si alguna vez te has preguntado por qué el café no te despierta como a los demás, la respuesta podría estar en tus genes. Incluso, puede ser simplemente una cuestión de cómo tu cuerpo y tu cerebro están diseñados para procesarlo.

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Miriam Méndez

Madrid | 20.06.2024 10:52

Por qué hay gente a la que no le afecta el café | Pixabay

Suena el despertador. Comienza un nuevo día y la promesa de energía yace en la primera taza de café. Te levantas con esa rutina grabada en el subconsciente: preparar la cafetera, escuchar el burbujeo del agua y sentir cómo el aroma penetrante del café se extiende por la casa.

Sin embargo, tras el primer sorbo, esperas en vano esa chispa de vitalidad. Mientras algunos se sienten instantáneamente reanimados, para ti el café es apenas un brebaje oscuro, incapaz de sacudir la modorra matutina. ¿Por qué? La respuesta a este interrogantese encuentra en tu genética.

La doctora Carmen Aragón Valera, vocal del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), explica que la capacidad de metabolización de la cafeína es "parcialmente heredada", y variantes en la actividad de las enzimas que metabolizan la cafeína pueden enlentecer su procesamiento. Por este motivo, "los niveles de cafeína se mantienen altos durante más tiempo en comparación con personas que no tienen esta variante", cuenta la endocrinóloga.

La clave de cómo nos afecta la cafeína está en la forma en la que interactúa con el cerebro. Normalmente, un neurotransmisor llamado adenosina se une a receptores específicos en el cerebro, lo que nos induce a sentirnos cansados y relajados. Esto se debe a que la adenosina es un neurotransmisor que promueve el sueño y la relajación al unirse a sus receptores en el sistema nervioso central.

Así, cuando consumes cafeína, esta bloquea esos receptores, impidiendo que la adenosina haga su trabajo y, como resultado, nos sentimos más despiertos y alerta. Sin embargo, no todos experimentan este efecto de la misma manera. Esto puede deberse a varias razones:

  • Genética: un gen llamado CYP1A2 juega un papel crucial en la forma en que nuestro cuerpo procesa la cafeína. Este gen controla la producción de una enzima que descompone la cafeína. Dependiendo de cuántas copias del gen tengamos, podemos metabolizar la cafeína rápidamente, lentamente o, incluso, muy lentamente. Las personas que metabolizan la cafeína rápidamente no sienten sus efectos de manera tan intensa porque su cuerpo la elimina más rápido. Por otro lado, aquellos con un metabolismo más lento, pueden tener la cafeína en su sistema por más tiempo.
  • Receptores de adenosina: la cantidad y la sensibilidad de los receptores de adenosina en el cerebro también son determinadas genéticamente. Si tienes muchos receptores o si estos son menos sensibles a la cafeína, es probable que no sientas su efecto estimulante con la misma intensidad que alguien con menos receptores o más sensibles.
  • Tolerancia: el consumo regular de cafeína puede llevar al desarrollo de tolerancia. Esto significa que, con el tiempo, se necesita una cantidad mayor de cafeína para lograr el mismo efecto estimulante, debido a la adaptación del sistema nervioso central. Algunas personas pueden desarrollar esta tolerancia más rápido que otras, reduciendo la percepción de los efectos de la cafeína.
  • Preferencias gustativas: la genética no solo afecta cómo la cafeína nos despierta, sino también cómo percibimos el sabor del café. Algunas personas, debido a su composición genética, encuentran que el café tiene un sabor demasiado amargo y prefieren no consumirlo. Esto puede influir en la frecuencia con la que lo toman y, en consecuencia, en cómo responden a sus efectos.
  • Interacciones con medicamentos: algunos medicamentos pueden modificar la respuesta del cuerpo a la cafeína. Por ejemplo, ciertos antibióticos y antidepresivos pueden ralentizar el metabolismo de la cafeína, lo que amplifica sus efectos en algunas personas y los reduce en otras.

El gen culpable

De acuerdo con un estudio elaborado por el profesor de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Toronto, Ahmed El-Sohemy, hay diferentes variantes del gen CYP1A2 que determinan la rapidez con la que el cuerpo humano procesa la cafeína.

Por un lado, aproximadamente el 50% de las personas tienen dos copias de la variante que metaboliza la cafeína rápidamente. Esto significa que su cuerpo descompone y elimina la cafeína más rápido, lo que puede reducir el tiempo que la cafeína está activa y, por lo tanto, sus efectos estimulantes son menos pronunciados.

Por otro lado, alrededor del 40% de la población tiene una combinación de una copia de la variante rápida y una lenta, lo que significa que metabolizan la cafeína más lento que aquellos con dos copias rápidas, pero más rápido que aquellos con variantes ultra lentas.

Y, finalmente, 10% restante de las personas tienen variantes que metabolizan la cafeína muy lentamente. Esto implica que la cafeína permanece en su sistema por más tiempo, pero curiosamente, no significa necesariamente que sienten un mayor efecto estimulante.

Además, de acuerdo con la citada investigación, la vida media de la cafeína, es decir, el tiempo que tarda en reducirse a la mitad en el cuerpo, varía entre dos y ocho horas. Este rango depende de cómo tu cuerpo la metaboliza, que a su vez está influido por tus variantes genéticas del gen CYP1A2. Por lo tanto, aunque la cafeína pueda permanecer en tu sistema por un tiempo prolongado, no necesariamente sentirás sus efectos si la metabolizas rápidamente o si tus receptores de adenosina son menos sensibles.

Impacto de la cafeína en el sistema hormonal

Aragón Valera destaca que, a nivel cerebral, la cafeína no ejerce una función hormonal directa. En su lugar, su estructura química le permite imitar a la adenosina y bloquear sus efectos, lo que se traduce en un aumento de la alerta y una reducción de la fatiga. Sin embargo, la interacción de la cafeína con el sistema nervioso puede influir indirectamente en la actividad hormonal de diversas maneras:

  • Efectos en el cortisol: la cafeína puede estimular la liberación de cortisol, una hormona del estrés que también contribuye a la vigilia y al estado de alerta. La respuesta del cortisol a la cafeína varía entre las personas y puede influir en la percepción de los efectos estimulantes del café.
  • Influencia en la adrenalina: el consumo de cafeína también puede aumentar los niveles de adrenalina, lo que provoca una mayor sensación de energía y una aceleración del ritmo cardíaco. La sensibilidad a estos cambios hormonales puede variar según la predisposición genética y el estado de salud general de la persona.
  • Efecto indirecto en la insulina: la cafeína puede alterar la sensibilidad a la insulina y afectar los niveles de glucosa en sangre, lo que, a su vez, puede influir en la percepción de energía y fatiga. Las personas con diferentes sensibilidades a la insulina pueden experimentar los efectos de la cafeína de manera distinta.

Respuesta a la cafeína según la tolerancia y el estilo de vida

La tolerancia a la cafeína se desarrolla de manera diferente en cada persona, en parte debido a su capacidad de metabolización. "Las personas que metabolizan la cafeína más rápidamente tienden a consumir mayores cantidades para obtener los mismos efectos que aquellas que la metabolizan más lentamente", comenta la Dra. Aragón. El consumo regular y frecuente de cafeína contribuye al desarrollo de esta tolerancia, lo que significa que con el tiempo, se necesita más cafeína para lograr el mismo efecto estimulante.

Además, el estilo de vida juega un papel crucial en la forma en que una persona responde a la cafeína. Por ejemplo, el consumo de bebidas energéticas, especialmente cuando se combina con alcohol, puede aumentar la sensibilidad a los efectos de la cafeína. "Las intoxicaciones con efectos graves y potencialmente mortales son más comunes cuando se combinan estos factores, especialmente en personas jóvenes", advierte la experta.

¿Qué sucede cuando dejas de beber café? Efectos del síndrome de abstinencia de la cafeína

La cafeína es una sustancia psicoactiva adictiva, por lo que su retirada en el consumo puede provocar síndrome de abstinencia, tal y como explica la endocrinóloga.

De acuerdo con un estudio realizado por la web Medical Daily, el síntoma más frecuente de dicho síndrome es la aparición de cefaleas. Esto se debe a que la cafeína actúa como vasodilatador, reduciendo el flujo sanguíneo al cerebro y elevando la presión arterial. Y, al interrumpir su consumo abruptamente, se produce un aumento repentino en este flujo sanguíneo, desencadenando así este molesto síntoma.

Además, es común experimentar un incremento en la fatiga tras dejar la cafeína, ya que muchos la consumen precisamente para contrarrestarla. La cafeína bloquea los receptores de adenosina y, sin cafeína, la adenosina disponible se une de nuevo a sus receptores, provocando sensación de baja energía y dificultad para concentrarse.

Según la citada investigación, estas sensaciones suelen desaparecer gradualmente en una semana, aproximadamente. Después de este período, es posible observar algunos efectos positivos menores tras dejar de consumir café. Por ejemplo, la capacidad de atención tiende a mantenerse más estable a lo largo del día, en lugar de experimentar picos y caídas relacionados con el suministro de cafeína al cuerpo.

Además, debido a las propiedades estimulantes del café, es frecuente que dejar de consumirlo mejore la calidad del sueño, reduciendo la fatiga durante el día. Y, como el café es un diurético potente, las personas que dejan de consumirlo suelen experimentar una reducción en la frecuencia de las ganas de orinar.

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