El regalo que lo cambió todo: Lucía y Covadonga estrenan vida gracias a la donación de órganos
España sigue manteniendo cifras "que en otros países parecen de ciencia ficción", dice la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. Nuestras tasas de solidaridad en donación duplican la media europea, cuadruplican la de algunos países europeos y siguen subiendo cada año.
Madrid |
Lucía, por encima de todo, quiere jugar al fútbol. De portera, como Courtois. Pero en cuanto le preguntas un poco más, le salen más deseos: comer chocolate o comer jamón. "Hacer vida normal", dice. La que no ha tenido en sus diez años de vida. Nació con una enfermedad degenerativa que impedía que su hígado y sus riñones funcionaran de forma adecuada. Desde septiembre un doble trasplante, hepato-renal, lo ha cambiado todo y hoy Lucía está a punto de volver al colegio "y ya no tendré que quedarme fuera de los partidos de fútbol". El trasplante le ha permitido ya cumplir algún sueño, como ese colacao que le pidió al cirujano saliendo del quirófano. O su hermana de riñón, Daniela, con la que compartió habitación de hospital y, sobre todo, donante.
Todos los días de mi nueva vida pienso en mi donante y en su familia
La vida también ha cambiado para Covadonga, paciente de EPOC con una crisis aguda (doble neumotórax) hace tres años, que la llevaron directamente al trasplante bipulmonar que vivió hace dos meses. Si le preguntas, sus primeras palabras son para su donante: "Todos, todos los días pienso en el donante que lo tengo aquí conmigo -y se señala el pecho- y todos, todos, todos los días pienso en la familia del donante; su pena la deben tener todos los días, pero a mí me han dado la vida". Desde noviembre Covadonga valora como nadie el poder ducharse con vapor o subir un tramo de escaleras. Dos pequeños gestos que no parecen tener importancia para nadie, pero que para ella lo representan todo.
Lucía y Covadonga son dos rostros, dos ejemplos de la inmensa solidaridad de las 2.547 familias que donaron en 2025 los órganos y los tejidos de su familiar fallecido y de las 408 personas que donaron un órgano en vida, entre ellos cuatro donantes altruistas de riñón que permitieron 13 trasplantes gracias al programa de trasplante renal cruzado. Desde la puesta en marcha de esta fórmula, personas que de forma desinteresada y sin tener a ningún familiar implicado, donan un riñón para permitir mejorar la calidad de vida de otro, son 26 los voluntarios que han participado.
2025 ha vuelto a cerrar con cifras de récord, por segundo año se han realizado más de 6.300 trasplantes y nuestra tasa de donación, 51,9 donantes por millón de población, se ha convertido de nuevo en líder internacional por 34 año consecutivo. Por poner la cifra en contexto, la media de la Unión Europea es de 24,2. Sólo se nos acerca Estados Unidos, con una tasa de 49,7 donantes p.m.p, con siete veces más población que España y con un perfil de donante muy diferente al nuestro. Explica la directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, que "nuestros donantes son mayores y con comorbilidades, como corresponde a una sociedad con una elevada esperanza de vida -el donante más longevo en 2025 tenía 93 años- en Estados Unidos en cambio, los donantes son más jóvenes, proceden de accidentes de tráfico, armas de fuego y sobredosis de drogas".
Cada día 8 donantes y 17 trasplantes
Cada día de 2025 se notificaron 8 donantes de media y se realizaron 17 trasplantes. Las cifras anotan una disminución en la actividad del trasplante hepático y pulmonar, estabilidad en el renal e incremento en el resto, con subidas espectaculares en el trasplante de intestino (+175%) y cardíaco (+12%). En ambos casos responde al incremento de donaciones en asistolia, con parada cardiorrespiratoria irreversible. La donación cardíaca en asistolia se ha generalizado en todo el país.
A pesar de los esfuerzos, las listas de espera no se frenan y el año terminó con 5.163 pacientes a la espera de un trasplante. De ellos, 77 son niños. Permitir mejorar ese dato, que significaría mejorar las cifras globales, pasa por un plan diseñado por la ONT y que dibuja cinco líneas estratégicas: ampliar la detección de donantes, aumentar el número de centros sanitarios implicados, reducir las negativas (un 22% en 2025), ampliar los criterios de aceptación de órganos para uso clínico e impulsar la donación renal de vivo.
En 2025 pudieron realizarse 298 trasplantes en pacientes en urgencia cero, urgencia vital y 180 trasplantes infantiles, muy complicados por la escasez (afortunada) de órganos de niños fallecidos. Y se pudo trasplantar a 193 pacientes hiperinmunizados, aquellos que tienen muchas dificultades para conseguir un órgano compatible.