Agencias | Pilar Lara
Madrid |
El Gobierno planteará formalmente la petición de acabar con el cambio horario este lunes en la reunión del Consejo de Transporte, Telecomunicaciones y Energía a la que asisten los ministros con estas competencias de los Veintisiete.
El Gobierna recalca que el cambio horario sigue teniendo importantes impactos en el bienestar de la población. El presidente del Gobierno ha destacado que ya la ciencia no avala los cambios horarios, ya que asegura que trastocan los ritmos biológicos.
Como viene siendo práctica habitual, esta semana habrá que cambiar en la UE al horario de invierno. Para Pedro Sánchez este cambio horario ya no tiene sentido, de forma mayoritaria los ciudadanos reclaman en las encuestas que no se haga, y la ciencia dice que ya no supone un ahorro energético y trastoca los ritmos biológicos dos veces al año.
El horario de invierno se inicia en octubre y se alargará hasta el próximo mes de marzo. Se realizará en la madrugada del sábado 25 de octubre al domingo 26 con el adelanto de una hora: a las 03:00 horas serán las 02:00 horas.
El motivo de este cambio es aprovechar las horas de luz para contribuir con el ahorro de energía. El cambio también afecta al descanso, ya que dormiremos una hora más. Pero, ¿es realmente beneficioso para la salud este cambio de hora?
El Gobierno se va a poyar en tres argumentos para presentar esta propuesta a la UE, y uno de ellos es "las consecuencias negativas que tiene en la salud y el bienestar de millones de personas". Entre los efectos negativos para la salud estaría el cansancio o alteraciones en el apetito.
Además, según un estudio elaborado en 2016 por investigadores de la Universidad de Turku, en Finlandia, el cambio al horario de verano podría estar vinculado a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico.
El autor de este estudio, Jori Ruuskanen, señaló entonces que otros estudios anteriores habían demostrado que las interrupciones en el ritmo circadiano de una persona elevan el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico.
Los investigadores hallaron que la tasa global de ictus isquémico fue un 8% más alta durante los dos primeros días después de una transición al horario de verano. Además, las personas con cáncer presentaban un 25 % más de probabilidades de tener un accidente cerebrovascular después de la hora de verano que durante otro periodo.
Al cambiar adelantar el reloj una hora en el horario de verano, se pierde una hora de sueño de golpe y el cuerpo tarda varios días o incluso semanas en adaptarse al nuevo horario. Cambiar la hora altera el ritmo circadiano y puede agravar trastornos preexistentes de sueño o salud mental.