Cómo conservar las frutas y verduras en verano: cuáles van en la nevera y cuáles fuera
En España, cada persona desperdicia una media de 24,38 kilos de comida al año, y un 46% corresponde a productos frescos como frutas y verduras.
Con la subida de las temperaturas, conservar correctamente las frutas y verduras es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y prolongar la vida útil de los productos. Aunque la nevera parece la opción más lógica para evitar que estos alimentos se estropeen, no siempre es la mejor alternativa. Algunas frutas y verduras se conservan mejor fuera del frigorífico incluso en verano, pero ¿cuáles son?
En España, cada persona desperdicia una media de 24,38 kilos de alimentos al año, y un 46% corresponde a productos frescos como frutas y verduras, según el Informe del Desperdicio Alimentario de España elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Es por ello, que para reducir esta pérdida de alimentos es importante conocer qué frutas y verduras deben de ir dentro de la nevera y cuáles se quedan fuera a temperatura ambiente.
¿Qué frutas y verduras deben ir en la nevera?
Estas frutas y verduras deben de guardarse en el frigorífico según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):
- Brócoli y coliflor: Estas verduras necesitan el frío para conservarse de forma óptima.
- Frutos rojos: Poseen mayor duración cuando están dentro de la nevera.
- Uvas: El frío hace que su azúcar no se convierta en etanol.
- Lechuga, acelgas y otras hojas verdes: Estas verduras se mantienen frescas en la nevera.
- Zanahoria: La refrigeración ayuda a que se mantenga mejor y tenga una textura más crocante.
¿Cuáles se conservan mejor fuera del frigorífico?
Estos alimentos son los que deben de quedarse fuera en temperatura ambiente según la OCU:
- Plátano: Si se deja en la nevera el frío entorpece el proceso de maduración, se vuelve arenoso y su piel se oscurece de forma rápida.
- Tomates: El frío cambia su textura y sabor.
- Cítricos: Para que tengan una mayor duración se debe de dejar fuera del frigorífico.
- Aguacates: Esta fruta también tiene que estar a temperatura ambiente para que el frío no ralentice su maduración.
- Manzanas: Dejarlas fuera de la nevera ayudará a que su textura sea más crujiente, aunque para periodos más largos mejor conservarlo en la nevera.
- Ajos y cebollas: Se deben conservar en un lugar fresco y oscuro fuera de la nevera.
- Patatas: También se tienen que guardar a temperatura ambiente.
¿Cómo evitar las bacterias?
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que al comprar frutas y verduras es importante comprobar que presentan una superficie esté limpia y la pulpa intacta. También recomienda transportarlas separadas de las carnes, pescados y mariscos para evitar la contaminación cruzada.
La AESAN enfatiza que se deben de lavar bajo el grifo las frutas y verduras antes de prepararlas o consumirlas manteniendo la piel intacta. Esta medida también es necesaria para las que se consumen sin piel al evitar que los microorganismos que se encuentran en la superficie puedan pasar al interior del alimento durante el corte. El uso de un cepillo puede facilitar la limpieza en el caso de superficies duras en frutas como el melón o la sandía, o en verduras como el pepino y el calabacín.